crítica

Una cálida mirada a una comunidad muy especial

Buena película, y con algunos rasgos que pueden resultar hasta sorprendentes. El primer dato llamativo es el medio en que transcurre: una comunidad judía jaredí (también llamados "ultraortodoxos") de Tel Aviv.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Grupo de familia: una jugosa descripción de una sociedad aferrada a valores muy propios.

Esos judíos piadosos y observantes constituyen una comunidad en sí misma: tienen sus propias jerarquías y rituales, intentan practicar los 613 preceptos predicados por la Torá, desconfían del sionismo, el Estado laico, la ciencia y la modernidad, y tratan de tener el menor contacto posible no solamente con los "goyim", sino también con el resto del judaísmo al que consideran contaminado por el paganismo exterior.

No debe extrañar a nadie que en ese ambiente los matrimonios sean acordados por los padres de los contrayentes y que las mujeres jueguen un papel subordinado, aunque la película es lo bastante matizada como para observar que esa subordinación es algo menor que lo que puede parecer desde afuera.

Ese punto de vista tiene que ver con el tercer dato a atender: el hecho de que la película está escrita y dirigida por una mujer, Rama Burshtein, que se educó en un medio judío secular pero se convirtió a la ultraotrodoxia en su adultez. De alguna manera es el punto de vista de alguien que está, a la vez, dentro y fuera de ese mundo, que es capaz de pintarlo con afecto (para probable horror de feministas y liberales) pero que no lo idealiza.

La historia narrada es la de una joven a la que se le elige un marido, tiene dudas al respecto, y que se ve de pronto empujada hacia un segundo candidato, viudo y algo mayor. El conflicto entre costumbres ancestrales y deseos personales (estos últimos, a veces apenas expresados), la evolución de los afectos a medida que algunos personajes se conocen mejor, y el rechazo de la soltería que es vista en una mujer casi como una condena, constituyen la sustancia del film.

Hay que poner en el haber de la directora y guionista Burshtein una capacidad para trazar personajes complejos, vitales y humanos, esquivando los riesgos de rigidez y esquematismo que subyacían a su material. Estos piadosos pueden ser unos irritantes, pero también son gente con emociones, contradicciones, capacidad de afecto, dolor e indignación. Es reconfortante ver en la pantalla gente "políticamente incorrecta" que no es simplemente basureada.

Una de las cartas que Burshtein maneja con particular eficacia es a su elenco, muy convincente y con un punto excepcionalmente alto en la excelente protagonista. Hay acaso (pecado venial) algún amateurismo técnico, sobre todo en una fotografía donde algunos leves "fuera de foco" no terminan de entenderse: no parecen derivar de una necesidad expresiva.

SABER MÁS

LA ESPOSA PROMETIDA  (***)


Israel 2012. Título original: Lemale et ha’chalal. Dirección y guión: Rama Burshtein. Fotografía: Asaf Sudri. Música: Yitzhak Azulay. Montaje: Sharon Elovic. Intérpretes: Hadas Yaron, Yiftach Klein, Irit Sheleg, Chaim Sharir, Razia Israely, Hila Feldman, Renana Razh Thal.

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