Desde ayer se puede ver en Netflix el inicio de Better Call Saul

"Better Call Saul", la historia antes del gran negocio

En cinco años (2008 - 2013) Breaking Bad generó una masa global de seguidores furiosos que la convirtieron en uno de los fenómenos televisivos de los últimos tiempos y entre otras cosas le permitieron Vince Gilligan y el resto del equipo retirarse con numerosos premios incluyendo el de Mejor serie dramática en la última entrega de los Emmy.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Saul Goodman, interpretado por Bob Odenkirk.

Breaking Bad consiguió lo que pocas series consiguen: elevar su popularidad hasta niveles altísimos y mantenerse ahí a lo largo del tiempo, terminándose en el mejor momento.

Y esto dejó, obviamente, a esa masa con síndrome de abstinencia desde entonces. Por eso Gilligan y el equipo no demoraron mucho en ejecutar su segunda jugada: Better Call Saul, cuyo primer episodio de una hora de duración está disponible desde ayer a través de la plataforma Netflix.

Creada por Gilligan y Peter Gould, la nueva serie toma su nombre de un episodio de Breaking Bad donde Walter White y Jesse, interpretado por Aaron Paul, contratan al extravagante Saul Goodman tras unos problemas con la Agencia Federal Antidrogas. A partir de ahí, Goodman se convirtió en un personaje frecuente que aportaba las dosis necesarias de comedia en una trama repleta de tensión y dramatismo, se trata de una precuela centrada en las andanzas de Saul Goodman, interpretado por Bob Odenkirk. Esta nueva serie empieza ubicándose en 2002, cuando Saul Goodman todavía no era el célebre abogado sino simplemente Jimmy McGill. Es un viaje a su identidad y los comienzos de su carrera.


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La primera pregunta que surge es si podrá efectivamente el abogado Saul Goodman colmar las enormes, astronómias, expectativas que dejó establecidas su predecesora. Junto a Odenkirk aparecen otros personajes vistos en algún momento de Breaking Bad. Uno de ellos será el ex policía convertido en mafioso Mike Ehermantraut (Jonathan Banks).

Antes del estreno del primero de los 10 episodios de la primera temporada, Gilligan adelantó que si bien no hay que esperar algo similar a lo de Breaking Bad, sí hay algunas similitudes. "Ya pudo verse en Breaking Bad que nos gustan las historias no lineales", aseguró Gilligan. "Nos gusta saltar en el tiempo. Definitivamente, diré que todo lo que era posible en la forma de contar historias de Breaking Bad, es posible en Better Call Saul".

Así como el estilo narrativo, vibrante y con historias entrelazadas, se mantiene con respecto a Breaking Bad, también sobrevive la misma estética, porque si bien hay personajes, tiempos y perspectivas diferentes, seguimos en el mismo universo y en manos de los mismos realizadores.

La confianza del público es un asunto impredecible. El último episodio de Breaking Bad fue todo un record, reuniendo frente al televisor a 10,3 millones de espectadores y generand o 500 mil descargas en todo el mundo en las primeras 12 horas posteriores a su emisión. Para Better Call Saul la cadena original, AMC, se tiene mucha confianza e incluso antes del arranque. De hecho, AMC ya confirmó una segunda temporada (incluso más larga, de 12 episodios) antes de que se emitiera el primer capítulo de la primera.

Sin adelantar nada sobre la trama, ¿qué se puede decir de este comienzo? Para Empire es, de hecho, mejor que el de su predecesora. "Los primeros capítulos son mejores que Breaking Bad. Más inteligentes y afilados. Nunca se ha visto una precuela llevada de una manera tan inteligente". Otros aseguran que al principio le falta algo de ritmo y que se necesitan un par de episodios para que se empiecen a acomodar todas las piezas. Será cuestión de tiempo.

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