MARION COTILLARD

La bella cara del cine francés

La francesa habla del filme con Brad Pitt.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Marion Cotillard. Foto: Wikipedia

Incluso entre las estrellas hay clases. El jueves en Madrid el productor Graham King (Argo, El aviador, y Oscar por Infiltrados) y la actriz Marion Cotillard (Oscar por La vida en rosa) atendieron a la prensa como fin de la minigira europea —Londres, París y Madrid— de promoción de Aliados, de Robert Zemeckis. Unas plantas más arriba, en la suite real, descansaba Brad Pitt a 13.000 euros la noche. El actor solo se sumó por la noche al estreno, previo a su llegada a salas este próximo viernes, en el que no hubo cámaras de televisión para que nadie pudiera preguntarle por el "tema".

Y por el "tema" se entiende el divorcio de la pareja personal, artística y empresarial Brangelina. King dice que Aliados, la relación sentimental en mitad de la II Guerra Mundial entre un oficial de Inteligencia canadiense y una espía francesa, es una película que habla sobre temas que apasionan a todo el público: "el amor, la confianza y la infidelidad". Puro mensaje publicitario. Cotillard (París, 1975), embarazada, funciona en modo zen. Nada parece alterarle. Ni tampoco sacarle de su mensaje promocional. Pero al transmitirle la frase del productor sus ojos azules se achinan: terreno minado. "Están efectivamente en el centro de la trama, porque en mayor o menor medida el espectador puede haber vivido esas emociones". Y hasta ahí se puede estirar.

La francesa llevaba años detrás de la producción. "Solo esperaba poder interpretarla antes de los 70", bromea. Desde que leyó el guión hasta que se subieron al proyecto Pitt y Zemeckis pasaron tres años. "Que llegaran me hizo feliz, me emocionó aún más". Porque allí Cotillard encontró "una película de espías que se convierte en una apasionante historia de amor y vuelve a mutar y deviene en un thriller. No sabes lo que va a pasar, y como actriz es estupendo formar parte de un proyecto tan potente".

Cotillard luce un espléndido vestuario en Aliados, nada que ver con la musculosa de Dos días, una noche, de los Dardenne. Porque si algo define su carrera es el eclecticismo, su capacidad para pasar sin perder frescura de un musical como Nine o una superproducción estilo El origen a los dramas que dirige su pareja, el actor y realizador Guillaume Canet, o los filmes exacerbados en su regodeo doliente de Xavier Dolan (Solo el fin del mundo). Todos la quieren.

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