CINE

Las aventuras de una niña y su mascota gigante

Hoy llega a Netflix la película Okja, que tanta polémica generó en Cannes.

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Okja. Foto: Difusión

En el último festival de Cannes, luego del estreno de Okja, la película sobre una niña y su mascota —una cerda gigante— dirigida por el surcoreano Bong Joon Ho, elogiado por su inventiva visual y enfoque oscuro, el público se paró a aplaudir y lo hizo durante varios minutos.

Pero cuando apareció el logo de Netflix —productora de la película— abucheó. La película no será exhibida en los cines franceses, para gran disgusto, por la legislación de ese país.

Bong dijo luego que entendía la ira del público: por supuesto que a las películas es mejor verlas en una sala de cine, en una gran pantalla, con gente alrededor. Pero si no fuera por Netflix —dijo en una entrevista que le hicieron en Nueva York— Okja no podría haber sido realizada tal cual él la había concebido. A partir de hoy se integra en el servicio de streaming.

Escrita por Bong y Jon Ronson, y con Tilda Swinton, Jake Gyllenhaal y Paul Dano en el elenco, la película cuenta la historia de Mija, una huérfana que vive en un cerro verde y resplandeciente con su abuelo y su mejor "amiga": Okja, una cerda genéticamente modificada que pesa seis toneladas.

La compañía que creó a Okja (y a cientos de su "especie"), quiere recuperar a la criatura porque pretende usarla en una acción publicitaria para vender carne industrialmente producida.

Entre los puntos importantes de la trama hay persecuciones, un Frente de Liberación Animal muy torpe, una villana insegura —interpretada notablemente por Tilda Swinton— y una incursión a las espeluznantes condiciones de la industria agroindustrial.

Eso último fue lo que le creó problemas a los estudios a los que Bong les presentó la idea: "Esa era la pregunta recurrente, si iba a incluir esas escenas", dijo y continuó: "Veían a una niña y a animales hermosos. Querían algo parecido a Disney. Pero Netflix me dio 100% de libertad creativa. Podía hacer lo que quisiera". La película también fue coproducida por Plan B, la productora de Brad Pitt.

Bong, de 47 años, participa de todas las instancias de encuentros con la prensa, los "junkets". En otras palabras, él y sus colaboradores están inmersos en una manera tradicional de lanzar una película que tendrá un lanzamiento nada tradicional, más allá de que empieza a ser más común: Okja se exhibirá solo en tres salas de cine de Estados Unidos, pero estará disponible para streaming hoy.

Este lanzamiento —llamado "Day and date" en la jerga— está prohibido en Francia, donde tienen que transcurrir tres años desde que una película se estrena en un cine y luego puede aparecer en internet.

Esa disposición legal fue la que los ejecutivos de Netflix no pudieron tolerar. Mientras tanto en Corea del Sur, donde Bong es una estrella, las tres cadenas de cines más importantes dijeron que boicotearían a Okja si Netflix no posterga el estreno en su plataforma.

Bong dijo lamentar que Okja tenga un acceso tan limitado a los cines, pero los estrenos en el cine son solo una parte, y corta, del ciclo de vida de una película.

La idea para la película le vino a Bong cuando en su mente apareció la imagen de un animal poco agraciado, con una expresión triste en el rostro. Empezó a preguntarse por qué ese animal estaba melancólico, y quién podría llegar a dañar a ese animal. De ahí llegó a la pregunta de por qué los humanos hacen de algunos animales su comida, y de otros sus mascotas. Ronson, periodista y escritor que guionó Frank (2014), dijo que para él la película era sobre "disonancia cognitiva": "Para poder comer la carne, hay que ignorar el matadero".

Okja es técnicamente una cerda, pero también comparte linaje con hipopótamos, elefantes y manatíes, que inspiraron su no muy porcina cara.

Más allá de las escenas en el matadero —y que no escasea la tristeza— la mayor parte es bastante ligera y algo disparatada, con un humor irónico. Y aunque Bong es un director socialmente consciente, dijo que su intención principal cuando hizo Okja no fue generar polémica: "El principal propósito de la película es ser bella".

No solo es cuestión de cuándo y cómo se estrena.

El tema de la libertad creativa al que se refieren Bong en la entrevista central fue decisivo para trabajar con Netflix. Bong aún recuerda su película de 2014 Snowpiercer. El distribuidor de la película para Estados Unidos, el exjefe de Miramax, Harvew Weinstein, quería cortarle 20 minutos a la película, y casi lo logra. El famoso productor y ejecutivo dejó de exigir un recorte tan largo cuando varias exhibiciones para grupos de espectadores elegidos demostraron una reacción más positiva al corte del director Bong que a la versión que quería imponer Weinstein.

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