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El artista que mantiene vivo el espíritu de los musicales

Una charla con Lin-Manuel Miranda que de "Hamilton" pasó a "El regreso de Mary Poppins"

Lin-Manuel Miranda
Lin-Manuel Miranda, una estrella del musical

En un salón de un exclusivo hotel de Ciudad de México, Lin-Manuel Miranda (38) recuerda vívidamente el momento en que se enamoró de los musicales: “Fue cuando vi La sirenita, de Disney. Cuando Sebastián empezó a cantar ‘Bajo el mar’ me explotó la cabeza, era un número musical donde los personajes no obedecían a la gravedad. ¡Y también tenían todo el océano a su disposición! Fue un momento que despertó mi imaginación. Recuerdo que la fui a ver con un amigo y luego otras dos veces, con mis padres y después con mi hermana. Incluso me hice el enfermo el día en que salió a la venta el VHS, para poder comprarlo esa misma mañana”.

Acto seguido, este hijo de padres puertorriqueños también recuerda el instante en que su amor por los musicales pasó a convertirse en aquello a lo que quería dedicar el resto de su vida.

“El día de mi cumpleaños número 17 fui a ver Rent, con el elenco original”, dice Miranda. “A mí me encantaban los musicales, pero ellos siempre mostraban otras épocas y en esa oportunidad vi uno que ocurría ahora y en mi ciudad, Nueva York. Básicamente, ese musical me dio permiso para poder escribir sobre mis experiencias y así nació In the Heights”, cuenta, refiriéndose al primer montaje que escribió y protagonizó, y que ganó el premio Tony en 2008.

In the Heights, en todo caso, sería solo la antesala para su segundo musical, uno que se convertiría en el mayor éxito de la última década en Broadway y también en un verdadero fenómeno cultural: Hamilton, que arrasó con los Tony en 2016 y lo catapultó a una fama que por estos días aprovecha intensamente de la mano del mismo estudio que despertó su amor por el género.

Miranda protagoniza junto a Emily Blunt El regreso de Mary Poppins, la aplaudida secuela del clásico de 1964 que ya ha recaudado más de 210 millones de dólares en el mundo y que en Uruguay se estrena el 24 de enero (aunque hay un preestreno en el Festival de Cine de José Ignacio, el próximo sábado).

“Durante muchos años mi relación con Disney fue unilateral, yo enamorado de sus películas. Y también tuve la buena fortuna de haber sido un preadolescente durante la segunda etapa de oro del estudio, con películas como Aladdín o El rey león”, cuenta Miranda, que además de participar en El regreso de Mary Poppins también ha intervenido en La extraña vida de Timothy Green (2015), su voz se escucha en la nueva versión de la serie Patoaventuras y postuló al Oscar como compositor de las canciones de Moana (2016).

“Cuando me entrevisté con los directores de Moana, que son los mismos de La sirenita, les dije que ellos eran la razón por la que yo estaba acá. Y de verdad ha sido increíble continuar y hacer crecer mi relación con Disney”. Incluso hay una cita a Hamilton en Un viaje en el tiempo (2018). “Eso último, la verdad, me hizo llorar de emoción porque la directora, Ava DuVernay, es amiga mía... !Y no me dijo que lo iba a hacer¡”, asegura, entre risas.

En El regreso de Mary Poppins, Miranda interpreta a Jack, un farolero que se convierte en el principal aliado de la mítica niñera (Emily Blunt) en esta nueva aventura que ocurre 25 años después de los hechos narrados en el filme original y que se inicia cuando los ahora ya crecidos niños Banks (Ben Wishaw y Emily Mortimer) deben enfrentar serios aprietos económicos.

“Me encanta el mundo de esta película”, señala Miranda. “Me encanta que conocemos a Mary, pero en realidad no sabemos nada de ella. Tiene poderes, pero no sabemos de dónde provienen ni de dónde viene ella, tampoco adónde va los martes que tiene libre. Todo ese misterio se mantiene, pero ahora continuamos esa historia con toda la magia y la tradición de Disney”, explica.

Miranda no puede estar más feliz de aprovechar el buen momento que viven los musicales.

“Empecé a escribir musicales porque quería participar en ellos. Cuando era chico lo único a lo que un latino podía aspirar era Bernardo en Amor sin barreras o Paul en A chorus line. Y ahora estoy tan orgulloso de la diversidad de los musicales que salen ahora año tras año. Antes no era así. Mary Poppins es muy diferente a Nace una estrella o El gran showman o La La Land. Ya no solo se están adaptando éxitos teatrales, también se están creando musicales originales para la pantalla. Cada vez que un musical triunfa lo siento como un triunfo personal. Tampoco creo que sea una coincidencia que el musical resurja en estos tiempos preocupantes e inciertos en lo social y en lo político, tal como ocurrió durante la Gran Depresión o la Segunda Guerra Mundial. Necesitamos el arte para salvarnos, para escapar por un par de horas y conectarnos con lo que es ser humano. Para eso sirven los musicales, para recobrar la esperanza”.

Su carrera por estos días es imparable: aspiraba a un Globo de Oro por su papel en El regreso de Mary Poppins, acaba de recibir una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y fue homenajeado por el Kennedy Center. También prepara la versión para cine de In the Heights, que dirigirá Jon M. Chu; y una adaptación del musical teatral Tick, tick... Boom!, que será su debut como director de cine.

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