CINE

Artista que llegó con las nuevas olas y está vigente

En Sala Cinemateca, comienza ciclo sobre Agnes Varda.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Debut: Claeo de 5 a 7 fue el primer largometraje de Agnes Varda. Foto: Difusión

Tras la muerte de Jacques Rivette el año pasado, Agnes Varda y Jean Luc Godard son los últimos sobrevivientes de la promoción 1955 del cine francés. Aunque el nexo de Varda no es tan directo como el de Godard, se los suele vincular con la nouvelle vague, el movimiento juvenil que revolucionó desde Francia al cine mundial.

Los dos además siguen activos: Varda, que tiene 89 años, acaba de estrenar un nuevo documental (Visages, villages), y Godard, que tiene 86, prepara su Image et parole, que sintetiza desde el título una de las intenciones teóricas de su cine reciente (la última de Godard es Adiós al lenguaje).

Un ciclo de Cinemateca Uruguaya permite desde ayer, jueves 3, repasar la larga carrera de Varda. Hasta el sábado va una recopilación de sus cortometrajes, plataforma en donde ha vertido una buena parte de una obra que también incluye fotografía e instalaciones artísticas.

El domingo, siempre en Sala Cinemateca (Lorenzo Carnelli y Soriano) empieza el ciclo de largometrajes con Cleo de 5 a 7, considerada una de sus grandes películas. El ciclo, que va hasta el lunes 14, repasa casi toda su obra: La felicidad, Muros muros, Sin techo ni ley, Jacquot de Nantes, El universo de Jacques Demy, Los huragdores y yo y Las playas de Agnes.

Quizás fue una cuestión generacional la que unió a Varda con las inquietudes "menos nuevaoleras" (las de los iracundos de Cahiers du Cinema) y con mayor inquietud política que representaba Alain Resnais pero también el marido de Varda, Jacques Demy. Como ellos, ha construido un universo propio donde se habla de cuestiones femeninas, sí, pero principalmente de otras inquietudes sociales.

"La nouvelle vague", le dijo en 2009 a The Guardian, "era el nombre que aglutinaba a todos los que hicimos pelíclas entre 1959 y, digamos, 1970. ¿Qué tenían en común? Eran todos menores de 30 años haciendo películas por menos de 30 millones de francos, con muchas escenas callejeras".

Sus películas se han llevado los premios máximos como el Oso de Plata en Berlín en 1965 por La felicidad, una Palma de Oro por su trayectoria, en Cannes, 2015; León de Oro en Venecia (por Sin techo y sin ley de 1985), un César honorario (en 2001) y un premio del cine europeo por el total de su obra en 2014.

Varda, nacida en Bruselas en 1928, también ha sido una activista social de fuerte presencia y convicciones. Mucho de su cine abarca esas inquietudes.

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