Federico Veiroj y su nueva película en San Sebastián

Apóstata saludado con entusiamo

Mañana se conocerán los ganadores de la competencia principal de San Sebastián y entre los candidatos al premio mayor está El apóstata, la tercera película del uruguayo Federico Veiroj. En Uruguay, se estrena el 15 de octubre y esta semana en España.

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"El éxito para mi es encontrarme con el público y que haya un tipo de disfrute". Foto: EFE

Su exhibición en uno de los festivales de cine de categoría A fue recibida con críticas que — aunque divididas en detalles— terminan siendo favorables. Veiroj, que es presentado como director hispano-uruguayo, es saludado como uno de los nombres principales del nuevo cine latinoamericano.

"Si algo deja claro desde su genial apertura, es que estamos ante una jocosa comedia que no señala ni denuncia, que está principalmente concebida para el disfrute", escribió esta semana Joan Sala en el sitio filmin.

Ya en el boletín oficial del Festival de Toronto, donde tambien fue exhibida El apóstata, se destacaba que Veiroj conseguía aquí una "sencilla trasición hacia la fantasía y el surrealismo digna de Buñuel". Mi prima Angélica de Carlos Saura es otra influencia notoria.

Se cuenta la historia más o menos autobiográfica de su protagonista Álvaro Ogalla (en su debut como actor y co-guionista junto con Veiroj, Gonzalo Delgado y Nicolas Saad) que quiere apostatar (o sea renunciar a sus vínculos con la Iglesia Católica) y se enfrenta a una burocracia eclesiástica que le impide concretarlo. En su camino, vemos su vínculo con una serie de personajes cercanos (una prima, un interés romántico, sus padres), recuerdos de su infancia y un par de momentos oníricos.

"El apóstata es Acné 2", escribió en Toronto Scott Tobias, el crítico de Variety vinculándola con la primera película de Veiroj, Acné, "una película sobre la entrada a la adultez de un hombre que se las ha ingeniado (como muchos de su generación) a mantener congelada su propia adolescencia por más de una década". Para Tobias, Veiroj salió de las catacumbas en blanco y negro de Cinemateca Uruguay de La vida útil, su anterior película, al soleado Madrid donde ocurre El apóstata.

Entre elogios, mientras espera el fallo del jurado y con una apretada agenda, Veiroj se tomó tiempo para contestar, vía mail, dos preguntas de El País.

—¿Te esperabas la recepción que tuvo El apóstata?

—Es la tercera vez que participo en el Festival de San Sebastián y conozco al público ávido de descubrir nuevas películas, de emocionarse, así que lo que me esperaba era poder repetir esa experiencia hermosa que se genera aquí con el público. Eso es el éxito para mí, encontrarme con el público y que haya algún tipo de disfrute.

—¿Por qué te parece que conectaron tanto con Gonzalo, el personaje principal?

—Es un madrileño nacido en la década de 1970, con un carácter bastante único y muy pícaro; así y todo creo que la conexión con el personaje puede generarse en cualquier parte del mundo. El personaje de Gonzalo Tamayo puede atrapar al espectador y quizá hacerlo sentir identificado, ya que su proximidad emocional y su constante y admitido deseo, lo convierten en un personaje peculiar y afable.

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