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Los 101 años de una sex symbol inteligente

Una parte de su fama deriva de un famoso desnudo en una película europea de los años treinta, varias producciones populares en Hollywood después, una belleza de la que la cámara parecía enamorarse, y una turbulenta vida amatoria que incluyó seis maridos y unos cuantos amantes intermedios, hecho que llevó a Homero Alsina Thevenet a definira como “una de las chicas más horizontales del siglo XX”.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Hedy Lamarr

Hedy Lamarr pudo ser todo eso, pero también fue algunas cosas más, y por eso el 9 de noviembre, día de su cumpleaños, ha sido designado como el Día del Inventor. Había un cerebro en Hedy Lamarr, y lo aplicó a crear unos cuantos artefactos de utilidad pública. Si no hubiera sido una estrella de cine, es posible que ocupara igualmente un lugar en el Salón de la Fama de unas cuantas facultades de Ciencias.

Hedwig Ema Maria Kiesler nació en Viena cuando era todavía la capital del Imperio Austropohúngaro, hija única de un matrimonio de judíos no practicantes. Comenzó estudios de ingenería a los 16 años pero abandonó tres años después, atraída por el teatro, donde actuó bajo las órdenes del célebre director Max Reinhardt.

Tras algunas película menores llamo la atención mundial con su desnudo de casi diez minutos en el film de Gustav Machaty Extasis (1932), que no era un vulgar ejercicio de pornografía sino un examen sobre el vínculo entre los personajes humanos y la naturaleza. Quizás para contener sus ímpetus, sus padres le arreglaron un matrimonio de conveniencia con el margnate de la industria armamentista Freidrich Mandl, quien hzo todo lo posible por hacer desaparecer las copias existentes de Extasis (no lo logró del todo). Hedy describiría después ese primer matrimonio como un infierno, que la obligó a abandonar el cine pero aprovechó para seguir estudiando ingeniería, convertirse en amante de su sirvienta y combinar con ella un rocambolesco plan de escape que le permitió librarse de su molesto marido en 1937.

En Londres conoció al magnate de la Metro Louis B. Mayer, y consiguió un contrato en Hollywood. Llegó a estados Unidos con bastantes conocimientos acerca del negocio de las armas en Europa (su marido, aunque judío, era provedor de Hitler y Mussolini), y eso le sirvió para ganarse la buena voluntad de los servi ios secretos norteamericanos, a los que aportó bastante información valiosa.

En Hollywood hizo numeerosas películas a cargo de gente que advirtió su belleza pero no creyó en su talento: vale la pena rever un film como Sol de otoño (1941) de King Vidor, fino estudio de un “amor imposible” entre un aristócrata venido a menos (Robert Young) y su enérgica secretaria Lamarr), para saber que lo tenía. Es una película que merece figurar junto a Lo que no fue (1945) de David Lean o Carta de una enamorada de Max Ophuls entre las grandes historias de amor del cine. Sin embargo, Hollywood la prefirió en aparatosas superproducciones como Sansón y Dalila (1949) de Cecil B. DeMille, donde se permitió ser la hermana menor de Angela Lansbury aunque tenía diez años más que ella. Y cometió por lo menos dos errores de bulto: rechazar los protagónicos de Casablanca (1942) de Michael Curtiz y de Luz que agoniza (1944) de Cukor y . Ambos recayeron, como se sabe, en Ingrid Bergman. Su trabajo en el cine prosiguió, cada vez con menos relumbre, hasta 1958.

En los ratos libres que le permitía su turbulenta vida amatoria hizo empero cosas más útiles. Durante la Segunda Guerra Mundial, y muy consciente el peligro que el nazismo implicaba para el mundo, se puso a trabajar para la consecución de nuevas tecnologías militares. Con el compositor patentó un temprano sistema de comunicaciones "secreto", que utilizaba un par de tambores perforados y sincronizados para cambiar entre 88 frecuencias y se diseñó para construir torpedos teledirigidos por radio que no pudieran detectar los enemigos.

En su momento las autoridades no le dieron demasiada importancia al sistema, pero en 1957 Sylvania Electronics lo lanzó al mercado con algunas modificiaciones y reconoció en su totalidad la patente a Lamarr y Antheil. Su primer uso conocido en el campo de batalla se llevó a cabo durante la crisis de los misiles de Cuba en 1962, y también se lo empleó el Vietnam y en el sistema de defensa por satélites Milstar. Para entonces empezó el uso civil de la tecnología, que se convirtió en una de las bases de la comunicación de datosWIFI. Hedy falleció el 19 de enero de 2000, y está enterrada en Viena.

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