WALT DISNEY

El que animó a todo el mundo

Hoy se cumplen 50 años de la muerte del pionero de la animación en Hollywood.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Walt Disney. Foto: Wikimedia Commons

El cine de animación es hoy lo que es gracias en buena parte a Walter Elias Disney. A 50 años después de su muerte —que se cumplen hoy— nadie ha superado sus logros. Además de fundar la hoy todopoderosa compañía Walt Disney —un gigantesco conglomerado que impone sus contenidos en cuanto soporte y plataforma haya disponible— él mismo se llevó los diez primeros Oscar desde que se instauró, en 1931, el premio al mejor corto de animación. En sus 44 años de carrera logró 22 estatuillas, un récord aún no superado.

Fue el creador junto a su equipo (pero se quedó con todos los créditos él), de personajes legendarios como el Ratón Mickey Mouse, el Pato Donald, Pluto o Tribilín. Y fue, por encima de todo, un pionero de la animación, a la que llevó más allá de las salas de cine, con una serie de parques de atracciones que demostraron su arriesgado estilo empresarial.

Cuando todos le tildaban de loco, sabía ver más allá. "No puedo estarme quieto. Tengo que explorar y experimentar. Nunca estoy satisfecho con mi trabajo. Me incordian las limitaciones de mi propia imaginación", dijo en una ocasión.

Apostó por la animación sonora en 1928 con el corto Steamboat Willie y siete años después se abocó a Blancanieves y los siete enanitos, un proyecto descomunal para la época, en el que trabajaron más de 300 personas.

Ese proyecto empezó con el propio Disney representando todo lo quería ver en la gran pantalla. Uno de los animadores recordó de esta manera cómo empezó esa película: "Llegamos todos a la cita y Walt estaba parado en el plató, con un único foco que lo iluminaba. Nos dijo que iba a hacer un largometraje animado y contó la historia de Blancanieves. Pero no solo la contó: la representó, la actuó. Hizo todos los modismos de los personajes, las voces, todo. Nos estaba mostrando lo que la audiencia vería cuando se estrenara la película. Se convirtió en Blancanieves, en la bruja, en el príncipe, en cada uno de los enanitos. Esa representación le llevó tres horas. Y a nosotros, los animadores, nos duró tres años. Cada vez que nos trancábamos en algo, nos acordábamos de Walt esa noche".

También poseía un lado oscuro que quedó reflejado en el libro El americano perfecto, de Peter Stephan Jungk. Y el enorme impacto cultural que tuvieron sus películas hizo que se lo identificara con el imperialismo cultural. La dupla Ariel Dorf- man y Armando Matteart deconstruyó la ideología subyacente en las historietas del famoso pato en el libro Cómo leer al Pato Donald (1972), tal vez la diatriba más famosa contra Disney.

Su legado es tan grande que en él hay lugar tanto para el amor como para el odio.

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