CINE

Angelina Jolie y las escenas de la vida conyugal

En su nueva película Angelina Jolie dirige a su esposo, Brad Pitt.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Angelina y Brad juntos otra vez frente a las cámaras.

Agelina Jolie Pitt y Brad Pitt—que interpretan a una ex bailarina deprimida y a su marido, un novelista bloqueado—tuvieron un método infalible para aligerar el ánimo durante la filmación de By the Sea que a veces era sombrío.

"Bromeábamos mucho de que ya nadie iba a querer ser nuestro vecino," dice Jolie Pitt, refiriéndose a que sus personajes acostumbraban espiar a través de agujeros a los amantes que iban a una habitación del hotel de al lado.

By the Sea fue escrita, producida y dirigida por Jolie Pitt y es la primera vez que ella y Pitt aparecen juntos en la pantalla desde su comedia de espías Sr. y Sra. Smith (2005). Haciendo a un lado los posibles escollos de dirigir al propio cónyuge, la película es un riesgo en otro sentido. Ambientada en un pequeño pueblo costero de Francia, está inspirada en las películas de arte europeas de los años sesenta y setenta, que tienen un ritmo muy medido y—¡que empiecen las especulaciones!—narra la historia de una pareja estadounidense cuyo matrimonio se viene abajo.

Sentada en una suite del hotel Four Seasons de Beverly Hills, Jolie Pitt, de 40 años de edad se ve muy optimista al respecto de que el escrutinio al que sometan By the Sea para ver si es verdad o ficción, pueda generar una buena acogida de la crítica a lo que ella llama "una decisión audaz." Su última película como directora fue el relato de sobrevivencia durante la Segunda Guerra Mundial Inquebrantable (2014) y la primera fue la desgarradora historia de amor In the Land of Blood and Honey (2011). "Yo sé que algunas personas la van a odiar," admite. "A otras les va a gustar. Pero para mí era importante sentirme de nuevo como artista."

—Sus primeras películas implicaron mucha investigación. ¿Cómo se preparó para un drama marital en los años setenta?

—Me ayudó el hecho de estar ambientada en Francia, así que nos concentramos en la cultura y el tiempo en la historia. Pero en realidad soy yo en una pizarra en blanco. Es como si estudiara algo que no acabo de entender sobre mi propio dolor, mi propio ser. Fue una experiencia muy extraña y algo que no creo que haré muy seguido (risas). Yo me casé justo antes. Quizá eso fue mi estudio.

—Para cuando se casó ya había estado con Brad por unos nueve años. ¿Echarse el yugo cambió algo?

—Fue solo algo bonito. Para mí, el gran momento fue cuando firmamos los papeles de (la adopción conjunta de sus primeros hijos) Maddox y Zahara. Esa fue la decisión de ser padres juntos, de comprometer una parte de la vida de cada quien por el resto de nuestras vidas. Así que, en comparación, el matrimonio no fue tanto.

—Luego de la boda fueron a Malta a rodar una película sobre una relación en crisis. ¿Ésa fue su idea de luna de miel?

—Bueno, técnicamente esa fue la luna de miel. Llevábamos algunos días de rodaje cuando pensé: "Esta es una idea muy mala. ¿En qué estaba pensando? Esto nos va a destruir aun antes de que empecemos." Pero, para cuando llegamos al final de la película, ya habíamos discutido, nos habíamos refutado, nos habíamos decepcionado, habíamos tenido buenos días y malos días, todo. Avanzamos a través de todo eso, aprendimos algo acerca del otro, descubrimos una nueva relación de trabajo y llegó a gustarnos la idea de que "Sí, las cosas se pueden poner muy mal, pero las podemos arreglar.

—Cuando volvió a leer el guión de su película, de la que ha dicho que al principio no tenía la intención de protagonizar, ¿qué sintió al darse cuenta de que usted iba a ser la actriz a la que le harían pasarlas negras emocionalmente?

—Hubo muchas escenas que quise cambiar o cortar. Me di cuenta de que iba a ser yo la que estuviera desnuda en la tina. Pero me dije: "Deja todo eso a un lado". Es decir, no puedes cambiar o cortar esta escena solo porque te hicieron una mastectomía, o porque ustedes dos están casados y la gente va a analizar esto o aquello. Eso sería hacer trampa.

—Háblenos del desafío que es dirigir y actuar al mismo tiempo

—Como directora, yo tenía que estar muy segura, muy firme en mi opinión, muy estable. ¿Mi personaje? Ella no podría dirigir nada, ni siquiera el tránsito. Es un desastre. A veces era difícil esa dualidad, la de ser la directora y después convertirme en esa persona vulnerable. Hay registros de la película en el que aparezco gritando "¡Corte!" Si me viera un doctor, me recetaría medicamentos. Estoy llorando histéricamente y después grito "¡Corte!" O en una escena de sexo con Brad, que también grito "¡Corte!"

—Hay tan pocas directoras empleadas en Hollywood que recientemente se inició una investigación federal sobre discriminación de género en la industria. Empero, usted se ha resistido a hablar de lo que significa ser parte de tan pequeño grupo. ¿Por qué?

—Pienso que a veces la gente en esta industria se obsesiona con el hecho de que somos una minoría. Yo no quiero que la gente se pregunte si una mujer debe dirigir. Quiero escuchar "¿Podemos conseguir un buen director para esta película?" Pero yo soy la primera directora con la que ha trabajado Brad. Eso no parece muy bien si lo analizamos.

—De acuerdo.

— El sexismo es parte de todas las industrias y debe ser abordado, pero yo trato de no enfocarme en lo negativo, sino en el lado positivo de lo que puedo aportar. Quiero apoyar a otras mujeres debido a las oportunidades que he tenido. Porque he tenido un montón de oportunidades. Lo que trato de hacer, como directora, es el mejor trabajo que pueda y, mientras tanto, poner tanta atención como pueda en otras directoras y escritoras. Actualmente estoy produciendo The Breadwinner" una película animada sobre Afganistán. Nora Twomey es la directora.

—En By the Sea hay muchos gritos, muchas lágrimas, muchas bebidas y, en cierto momento, muchas patadas. ¿Le importa que el público vea la cinta y la interprete?

—¿O sea que la gente piense que Brad y yo somos así? Hay que aceptar que la gente interprete lo que quiera, pero si piensan que lo que se muestra en la película es lo mismo que lo que ocurre fuera de pantalla, bueno, se equivoca. Ahora, si quiere pensar que tenemos peleas terribles, que somos imperfectos, que tenemos inseguridades y que podemos estar deprimidos y emocionales, eso por supuesto es cierto. Nosotros tenemos problemas y discusiones. Los dos somos personas muy humanas y con defectos, y creo que es bueno mostrar eso.

Cuando uno es el que manda en el matrimonio

En la muñeca derecha, Jolie Pitt lleva una pulsera trenzada comprada en un reciente viaje a Camboya. Una runa tatuada se asoma por la manga izquierda de su vestido plisado color beige. Franca y comprometida, ella habla de la influencia moderadora que tuvo el hecho de que sus seis hijos estuvieran con ellos en la filmación y lo mucho que se esforzó su marido con el francés. "Cuando estábamos rodando," recuerda, "a veces me reclamaba que yo le daba diez veces más diálogos en francés que a mí."

—¿Cómo piensa que fue la primera experiencia de Brad con una mujer directora?

—No solo soy mujer, sino también escritora y directora. Y además soy su esposa, así que creo que fue el doble de difícil. Sabemos ciertas cosas el uno del otro. Al principio yo estaba un poco incómoda. Quería tener cuidado, saber qué botón apretar y cuál no. Al mismo tiempo, él me dijo luego que sintió que se sintió libre actuando, porque confiaba en que yo estaba a su lado para ayudarlo genuinamente a dar su mejor interpretación.

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