Televisión

Amplia evocación de una revolución exitosa

No era fácil resumir en tres capítulos de dos horas cada uno la serie de episodios que desembocó en la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos, y esta miniserie que culminó el pasado martes en History Channel pero que seguramente van a repetir en cualquier momento lo logra solo a medias.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Washington (Jason O' Mara) al frente de sus tropas.

No era fácil resumir en tres capítulos de dos horas cada uno la serie de episodios que desembocó en la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos, y esta miniserie que culminó el pasado martes en History Channel pero que seguramente van a repetir en cualquier momento lo logra solo a medias.

La propia cadena productora se encargó de adelantar que se trataba de una "ficción histórica". Hay una cuota de invención en su recuento de episodios que arranca con los disturbios en Boston, Massachusetts, durante la década del sesenta del siglo XVIII, y crece luego hasta el enfrentamiento abierto entre los colonos y el gobierno británico, comprometiendo a personajes históricos y hechos reales como la famosa cabalgata de Paul Revere y las batallas de Lexington, Concord y Bunker Hill.

El resultado merece una de cal y una de arena. En el debe cabe el colosal "miscast" de colocar a Ben Barnes, de 34 años, en el papel de Samuel Adams, que tenía 53 cuando se declaró la independencia, y puede seguirse con el perfil caricaturesco que se le otorga al general británico Thomas Gage (Marton Csokas), que no solo es descrito como el monstruo sanguinario que no fue, sino al que se le adjudica también una esposa (Emily Berrington) que lo engaña con el rebelde doctor Joseph Warren (Ryan Eggold), dato probablemente imaginario. Es correcto que Warren murió cosido a bayonetazos en Bunker Hill, pero es menos seguro que esa haya sido la venganza de un marido engañado. El tiempo que el libreto dedica a ese melodrama pu- do gastarse en una mejor exploración de un tema como el de la esclavitud, a la que Samuel Adams combatió vigorosa e infructuosamente y que solo merece una referencia lateral en la serie (hay algunos "negros libres" que pelean por la Independencia).

Hay otras cosas que el libreto hace mejor: el arco dramático del comerciante John Hancock (Rafe Spall) desde sus comienzos de potentado acomodaticio hasta su transformación en presidente del rebelde Congreso Continental; el divertido retrato de Ben Franklin (Dean Norris), adecuadamente pintado como el político astuto y el mujeriego impenitente que verdaderamente fue; el cuidadoso perfil de George Washington (Jason OMara), que aparece poco y habla menos pero que cuando dice algo se convierte infaliblemente en el centro de la escena. Esos esmeros, los valores de producción, y varias escenas de acción que llenan el ojo levantan el nivel, sobre todo en el tercer capítulo. Para saber más conviene conseguirse un libro de historia.

SABER MÁS

Hijos de la libertad [***]


Estados Unidos 2015. Título original: Sons of Liberty. Dirección: Kari Skogland. Guión: Stephen David, Kirk Ellis, Zachary Hermann, Jordan Rosenblum, David C. White. Elenco: Ben Barnes, Marton Csokas, Ryan Eggold, Henry Thomas, Michael Raymond-James.

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