Oscar 2019

Alfonso Cuarón, favorito al Oscar a mejor director entre nominados prestigiosos

El mexicano ha tenido unanimidad en el destaque en la temporada de premios por su labor en Roma 

Oscar
Cuarón, Lee, McKay, Lanthimos y Pawlikowski

En el Oscar suele haber alguna clara favorita que se desprende del pelotón. Este año eso no pasa. Las escalas de esta temporada de premios han estado divididas y marcando tendencias demasiado amplias como, por ejemplo, saber si la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood elegirá a mejor película a Roma, un drama en blanco y negro hablado en español sobre el México de la década de 1970, o Green Book: una amistad sin fronteras, una comedia optimista sobre los vínculos raciales en la década de 1960.

Por eso es difícil incluso aventurar en la categoría en la que hubo unanimidad de esta temporada de premios: Alfonso Cuarón tiene todo para irse a casa con el Oscar a mejor director por Roma. Como él mismo sabe, eso no es garantía de llevarse el de mejor película ya que cuando fue el mejor director por Gravedad en 2014, el premio mayor fue para 12 años de esclavitud.

Está claro que lo de Cuarón es un trabajo importante y su cine se ha convertido en uno de los más destacados de la actualidad. Roma es su película más personal: está centrada en sus recuerdos de la infancia y en el papel de una niñera y doméstica de origen indígena que en la película interpreta la debutante y también nominada Yalitza Aparicio.

Roma —que tiene 10 nominaciones entre las que también está la mejor película extranjera, donde aparece como ganadora segura— es una suerte de resumen de sus inquietudes cinematográficas (está llena de grandes momentos y de una utilización precisa del lenguaje) y condensa también algunas preocupaciones personales (la mujer y la maternidad, por ejemplo) que han estado presentes en otras películas suyas como Y tu mamá también, Niños del hombre, Gravedad e incluso Harry Potter y el prisionero de Azkaban.

La competencia es dura porque los aspirantes a mejor director incluyen nombres importantes del cine actual. Está Spike Lee, nominado por primera vez en la categoría a pesar de su prestigio como uno de los grandes directores americanos de los últimos 30 años. El infiltrado en el KKKlan es su mejor película en años y también está llena de ideas cinematográficas y políticas. Es la historia increíblemente real de un agente negro que consigue infiltrarse en la organización racista gracias a su capacidad imitadora y a un doble de cuerpo blanco y de origen judío que simula ser uno más entre los racistas.

Como siempre en sus películas (desde Haz lo correcto) acá está hablando de cosas más reales como queda claro en el epílogo con imágenes documentales e impactantes de los enfrentamientos de Charlottesville. Es una película que tiene mucho para decir y renueva el prestigio de Lee, quien últimamente había estado bastante lejos de películas como Haz lo correcto, Malcolm X y La hora 25. El premio sería, además, un reconocimiento merecido y una verdadera sorpresa.

Hablando de cine político, en El vicepresidente, Andy McKay consiguió transmitir en imágenes y narración la ascensión al poder de Dick Cheney, un burócrata de la política estadounidense que llegó a vicepresidente y comandante en jefe de facto de los Estados Unidos que dejaron los ataques del 11 de setiembre de 2001. Apoyado en una transformación destacada de Christian Bale (que está nominado), McKay —quien viene de la comedia más guarra (la divertida Hermanastros) y ya había usado ese tono para retratar la crisis económica en La gran estafa— construye un collage de ideas que intentan explicar lo inexplicable de una figura política inexcrutable. Así, termina armando un pastiche eficaz que, de paso, también analiza el ascenso de la derecha más rancia estadounidense como una forma de explicar complicaciones más actuales. Es una película inteligente.

Otros dos extranjeros completan el quinteto de directores nominados. Por un lado está el griego Yorgos Lanthimos, que es una de las 10 nominaciones que tiene La favorita, su tercera película en inglés. No está mal, aunque cierto rebuscamiento habitual de Lanthimos incide en lo que muchos esperaban como un drama de época (transcurre en la corte de la reina Ana a comienzos del siglo XIX) y resulta una comedia llena de anacronismos, modismos a lo Stanley Kubrick y, eso sí, un trío de actrices formidables conformado por las nominadas, Olivia Colman, Rachel Weisz y Emma Stone.

Finalmente, como colado en una fiesta ajena, está el polaco Pawel Pawlikowski, quien en Cold War repite algunas ideas visuales de Ida, su película ganadora del Oscar a mejor película extranjera hace un par de años, para contar una historia de amor que es, a la vez, una historia del mundo detrás de la cortina en los tiempos más álgidos de la Guerra Fría. Es una muy buena película, que funciona como un homenaje a un tipo de cine, pero Pawlikowski en esta categoría y en el Oscar está llamado, apenas a ser una improbable sorpresa. Pero todo puede pasar.

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