OBITUARIO

Adiós al iracundo héroe de la clase obrera británica

Murió Albert Finney, el inglés que definió su generación

Albert Finney
Albert Finney, un gran actor inglés que definió a su generación. Foto: Archivo

La desazón de la clase obrera en Todo comienza en sábado, la desfachatez de Tom Jones, su Hercules Poirot en Crimen en el Expreso de Oriente, su dipsómano en travesía mexicana de Bajo el volcán, el mafioso de De paseo a la muerte, el abogado de Erin Brockovich, el padre que quizás no sea tan mitómano de El gran pez y Winston Churchill.

Todos esos personajes -que además fueron al servicio de grandes directores- tuvieron el rostro de Albert Finney en una carrera que abarcó 60 años y que se cerró ayer con la noticia de su fallecimiento a los 82 años; en 2011 había anunciado que tenía cáncer de riñón.

Finney fue un joven iracundo, una celebridad y un actor carismático en unas 65 películas, por las que obtuvo cinco nominaciones al Oscar. Su muerte fue lamentada por las muchas estrellas y los muchos directores con los compartió rodajes.

Había nacido en Salford en 1936 en una familia de clase media baja y fue compañero, en la Academia Real de Arte Dramático, de Peter O’Toole y Alan Bates, otros dos actores emblématicos del teatro y el cine británico. Fue partícipe y promotor de la bulliciosa Londres de la década de 1960.

Crimen en el expreso de oriente
Tráiler de la película "Crimen en el expreso de oriente"

Su primer papel importante fue consagratorio: Arthur Seaton, un obrero joven, mujeriego y cargado de esa angustia existencial que aporta un entorno que lo hace sentir incómodo en Todo comienza en sábado. La película, dirigida por Karel Reisz, fundaría un género (el “kitchen sink cinema”, el cine de fregadero, o sea el neorrealismo británico) y promovió a una generación de cineastas que atendían como los jóvenes enojados.

Fue, además, la promoción que impulsó el cine británico internacionalmente. En 1963 Finney consiguió su primera nominación al Oscar en Tom Jones, la película del también británico Tony Richardson, que ese año se llevó cuatro Oscar de la Academia e inició otra invasión británica a Hollywood.

Las otras nominaciones de Finney fueron Crimen en el Expreso de Oriente de Sidney Lumet, El vestidor de Peter Yates, Bajo el volcán de John Huston y Erin Brockovich de Steven Soderbergh.

Imagen de la película Erin Brockovich
Tráiler de la película "Erin Brockovich"

De ser una estrella, desde la década de 1970, Finney se convirtió en una presencia notoria y difícil de esquivar en películas como, por nombrar una favorita personal, Antes que el diablo sepa que estás muerto también de Lumet.

Finney era un actor poderoso y que sabía jugar tanto en el drama como en la comedia y eso lo convirtió en uno de los grandes intérpretes británicos, una categoría de estandar elevado para la que Finney cumplía todos los requisitos.

“Estoy profundamente triste por la noticia de que falleció Albert Finney”, le dijo a The Guardian Daniel Craig, que trabajó con Finney en Skyfall. “El mundo perdió a un gigante. Donde esté Albert ahora espero que haya caballos y buena compañía”. Muchos colegas destacaron su profesionalismo, su compromiso con su arte y, por qué no, su don de gente y disposición para pasarla bien entre amigos.

Y muchos destacaron el dato de que se permitió rechazar el título de Caballero y la Orden del imperio Británico, esa clase de reconocimientos por los que algunos dan su vida. Pero es que los jóvenes iracundos a veces sí se vuelven viejos iracundos. Y Finney fue uno de esos.

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