CINE

"Actuar en una buena película es una especie de milagro"

Una charla con Javier Cámara, el actor de Almodóvar y que se lució en Truman.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Javier Cámara. Foto: Ricardo Figueredo

Javier Cámara se acerca al grupo de periodistas que lo espera con una sonrisa en el rostro y el chiste en la punta de la lengua. "Soy vuestro", lanza con dramatismo fingido. Aunque lo entrevisten cada semana, aunque acaba de bajar de un avión luego de doce horas de vuelo hasta Punta del Este, el actor mejor pago de España responde a las preguntas con el mismo entusiasmo que tenía cuando su carrera comenzó, hace ya 25 años.

Llegó a Madrid desde La Rioja, con una bolsa de chorizos bajo el brazo que le preparó su madre para el viaje hacia la gran ciudad y se subió al metro con torpeza, una anécdota que le encanta repetir: "Estoy en la estación apestando a chorizo y sosteniendo una maleta; parecía salido de siglo XIX. Entonces escucho el ruido del metro y se abre la puerta, y yo miro a ver qué hace el resto, ¿cómo me monto a esta cosa?, pensé. Subo y está lleno, e hice lo que acostumbraba en mi casa, dije buenos días. Pero se abrió un círculo a mi alrededor. Nadie me respondió. Luego entendí que solo saludan aquellos que van a pedir dinero".

Esta es la tercera vez que acompaña a los Premios Platino y la segunda que está nominado como Mejor Actor. Las dos veces se fue con las manos vacías, pero eso no parece importarle. "Yo me miro desde fuera, yendo de un set a otro, conociendo a periodistas como ustedes, siendo invitado a formar parte del cine latinoamericano y pienso que cómo es posible, que qué hago aquí, ¡si yo soy un tipo de pueblo!", dice exaltado.

Hace dos años del estreno de Truman, el film que le dio su segundo Goya y por el que estuvo nominado al Platino. Esta película de Cesc Gay acerca de dos amigos que se conviven luego de varios años sin verse, cuando uno de ellos sufre una enfermedad terminal, lo reunió por primera vez con Ricardo Darín, un colega que admira y con el que asegura, "lloré mucho y reí mucho."

El actor dice que Truman le permitió hacer un duelo tardío. "Perdí a mi papá hace más de 26 años y me pilló demasiado joven", dice. "Cuando me tocó esta película pensé mucho en cómo debería haberme portado. Fue una buena oportunidad para hacer catarsis. A veces hay que estar atento a lo que una película tiene para enseñarnos más allá de lo que uno pueda enseñarle a ella".

Concebida por la dupla protagónica como una historia de amistad y no de muerte, confiesa que el cine "es una profesión que te confunde haciéndote creer que tienes muchos amigos. Te conoces, te abrazas, bailas en una fiesta, hablas de una película, pero te das cuenta de que la rodaste hace ocho años. Mis amigos son los que conozco desde hace más de veinte. Y son tres. O dos".

Sobre el director Cesc Gay, Cámara opina que "como buen catalán es pudoroso con las emociones y prefirió esconder que mostrar. Por eso utiliza una distancia para contener las emociones". En contraposición, sostiene que admira cómo el cine del Cono Sur no le teme al melodrama y en ese sentido dijo que le encantaría trabajar con Juan José Campanella. "Tiene una falta de prejuicio con respecto a la melancolía que me encanta. Me gusta que me meta el dedo en el corazón a propósito, sin temor a hablar de los sentimientos".

Sin pausas.

Su carrera no para de sumar títulos. Viene de rodar la serie El joven papa, producida por HBO y dirigida por Paolo Sorrentino (el de La gran belleza). Trata sobre el controvertido inicio del pontificado de Pío XIII. Ahí trabajóó con Jude Law y Diane Keaton. Este español tuvo que aprender a hablar inglés para darle cuerpo al Cardenal Gutiérrez, maestro de ceremonias del Vaticano. "Sorrentino, Pedro Almodóvar, Fernando Trueba, son todo eso que uno espera que sean: representan una estética que además de personal se vuelve universal, lo cual me fascina. Me ha sucedido de estar en Japón y que una mujer me dijera que su vida era la de Hable con ella, y eso me encanta".

Además filmó La Reina de España, una superproducción que exigió 10 semanas de rodaje dirigidas por Trueba, el español que ganó el Oscar en 1994 por Belle Epoque. El film es uno de los títulos más esperados en España, ya que se trata de una secuela de la famosa La niña de tus ojos, que Trueba dirigió en 1998. Ahora, la estrella del cine Macarena Granada (Penélope Cruz) vuelve a su tierra para rodar una película de Hollywood encarnando a Isabel I de Castilla, donde se reencuentra con sus colegas de antaño. "Es una película bellísima, un homenaje al cine y al oficio del actor".

Consultado sobre qué es lo más extremo que hizo para interpretar a un personaje, dijo que "es un milagro actuar en una película que sale bien cuando hay tantas que salen mal", y que a su entender parte de este éxito tiene que ver con la dedicación que los directores le destinan al trabajo con los actores. "Almodóvar es único: fija tres meses de ensayos donde uno hace de todo. Para Hable con ella tomé un curso completo de enfermería, de bordado, masajes y maquillaje. Para La mala educación me dio decenas de películas y de discos para estudiar. A mí me sucede de toparme con directores a los que les pregunto, ¿cómo quieres que lo haga?, y me responden no sé, tú verás."

Para finalizar la charla, la pregunta fue si volvía a ver sus películas: "Nunca. De vez en cuando me topo con alguna de ellas en un avión, y me digo, ¡Dios Mío! ¿Cómo dejaste que te pusieran esa peluca?".

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados