CINE

Una actriz que sueña en grande

Nadia Casan filmó una película y una serie para Netflix.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Casan: estrena serie y está terminando de grabar una película. Foto: D. Borrelli

Nadia Casan es una chica multifacética (modelo, maquilladora y actriz) con una sonrisa pintada y una intensa mirada donde se destacan sus ojos celestes. Hace tiempo que su cara aparece en distintos videoclips ("Al vacío" de No Te Va Gustar y "Cocinado" de Pista 2, por ejemplo) y anuncios publicitarios.

Si bien es una cara conocida por las campañas publicitarias en las que partició (un spot para un cable operador con Luis Suárez de protagonista es lo más recientes) para Uruguay y el exterior, no había logrado dar ese salto y hacer películas.

Eso cambió este año y por partida doble. Se encuentra filmando sus últimas escenas en la nueva película de Santiago Ventura (el director de Tan frágil como un segundo) que se titulará Ojos grises. Además trabajó en la serie dramática de Netflix realizada en Argentina, Estocolmo, identidad perdida, en la que también está Victoria Césperes. Se estrenará en noviembre.

Hacer una película como Ojos grises "es un desafío", cuenta Casan (originalmente Nadia Casanova), no solo porque es su primer rol importante delante de cámaras, sino porque se trata de una producción uruguaya de ciencia ficción. El nuevo largometraje de Ventura es de un género poco explorado por el cine local.

Es "una película posapocalíptica de ciencia ficción, que tiene muchos efectos y post producción", adelanta Casan, por lo que llegará a los cines recién "en un año y medio".

Cuando fue al casting de la película la probaron para dos personajes distintos. Si bien pensó que podría interpretar a la "tímida y maltratada" Lucía, terminó interpretando a Laura "una guasona medio psicópata a quien le encanta maltratar", define. Es un rol distinto a los personajes "más reales" que le había tocado interpretar en el pasado, por lo que disfrutó "meterle para hacerlo bien".

El otro gran proyecto de este año de Casan es la serie de Netflix Estocolmo: identidad perdida, un drama sobre la trata de mujeres que protagonizan Juana Viale, Esteban Lamothe y Luciano Cáceres. "Yo interpreto a la mejor amiga de la chica que desaparece, por lo que me tienen medio apretada porque desconfío y me doy cuenta de qué se trata la desaparición de la protagonista", adelanta Casan.

Es un rol que le cayó de sorpresa en un momento en el que pensaba más en viajar que en actuar, ya que se dio mientras trabajaba como maquilladora. "Me llaman para maquillar en un programa y caigo en la productora Endemol", contó. Fiel a su estilo conversador, uno de los productores le pregunta si era actriz, a lo que respondió que sí. "Le mandé un reel y a la semana me llaman para decirme que tenían un papel para mí", dice.

Una chica osada e impulsiva: así se define Casan, quien viajó a España con 20 años porque se enamoró de un chico ("la relación duró diez días" dice) y a sus 31 años sigue "tirándose a la pileta" en busca de nuevas oportunidades. "Soy de creer que las cosas llegan cuando uno realmente está preparado", dice.

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