CINE

Un actor tras el desafío de seguir sus impulsos

Mañana se estrena Capitán Fantástico, la última de Viggo Mortensen.

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Capitán Fantástico. Foto: Erik Simkins

Viggo Mortensen es el sueño de quien entrevista pero la pesadilla de quien transcribe. Espíritu libre, alma amable, pensador profundo y conversador amistoso, el actor tiende a desviarse del tema y, como él mismo dice, a "divagar."

Eso fue lo que ocurrió recientemente cuando Mortensen llamó desde un lugar en la profundidad del bosque de Idaho para hablar de su nueva película, Capitán Fantástico.

Capitán Fantástico es un drama familiar que alborotó multitudes en Sundance y Cannes. Tipifica los trabajos inconformistas, independientes y casi desapercibidos a los que Mortensen suele dedicarse. De hecho, esta es decididamente comercial en comparación con sus otras películas de los últimos años, las argentinas Todos tenemos un plan y Jauja de Lisandro Alonso (2012) y De amor y dinero.

Mortensen reconoce que varios en Hollywood le han preguntado dónde ha estado y qué ha estado haciendo.

"Bueno, no quiero decir que me haya visto mucha gente, especialmente en los Estados Unidos, pero sí he estado haciendo películas", afirma Mortensen. "Por ejemplo, Far from Men estuvo en competencia en Venecia y brevemente en cines de Nueva York y de Los Ángeles, pero la distribuidora estuvo... Fue una película francesa que hice, una película muy buena adaptada de un cuento de Albert Camus. Y creo que Jauja está muy lejos de los caminos trillados.

"También produje tres películas consecutivas —Todos tenemos un plan, Jauja y Far from Men— lo que lleva tiempo y trabajo", continúa. "Las produje solo porque me gustaron, obvio, y quería, junto con el director, ayudar a que se hicieran bien y que la gente las viera. Mientras más original es una película, más difícil es obtener el financiamiento y más tiempo lleva hacer todo el trabajo.

"Y soy un poco terco", agrega. "Una vez que dije que sí, me aferré a eso hasta que se terminó, hasta que se estuvo promoviendo y así sucesivamente. Así que todo eso me frena.

"Además, tengo una casa editorial que he estado manejando desde 2002", revela Mortensen, refiriéndose a Perceval Press. "Eso quita algo de tiempo, también, editar y volver a editar libros y cosas así.

"Y además están los asuntos familiares", dice. "Mis padres están envejeciendo y yo tengo que arreglármelas con eso".

Mortensen atribuye a El señor de los anillos (2001-2003) de Peter Jackson, en la que interpretó al heroico Aragorn, tener "muchas más opciones" y permitirle ser más selectivo. Pero ha mantenido su misma estrategia de antes: buscar trabajos "bien escritos y provocadores" y papeles que le presenten "un elemento de miedo, pues eso es algo que todavía no probé".

Capitán Fantástico que se estrena mañana en Uruguay, cumple con esos requisitos. En la historia, Mortensen, de 57 años, interpreta a Ben, un padre nada convencional que cría a sus seis hijos en los bosques del noroeste del Pacífico. Les da clases, los guía a través de un riguroso régimen de ejercicios y frecuentemente le advierte a su prole de las maldades del mundo capitalista moderno que está más allá de los árboles.

Cuando muere la esposa de Ben, que tenía una enfermedad mental, este padre y sus hijos abordan el autobús familiar con la intención de asistir a su funeral, pero ahí se topan con el suegro de Ben, Jack (Frank Langella). Ese choque resulta bastante amargo. Jack culpa a Ben por arruinar la vida de su hija y amenaza con demandarlo para quitarle la custodia de sus hijos, a quienes él considera brillantes pero socialmente atrofiados.

"Se siente como una de esas películas que marcan una época, en términos de la sociedad de Estados Unidos, pues toca algunas fibras, sin que de ninguna manera sea una película de motivaciones ideológicas o políticas", explica Mortensen. "Empieza en un lugar y después va evolucionando, sin que haya verdaderos héroes o villanos. Es una historia mucho más compleja.

"No es una fantasía liberal de ninguna manera, que es lo que podría pensarse en un principio", dice.

Mortensen considera que Ben es un hombre que trata de ser el mejor padre posible, pero que no siempre lo logra. De ahí el mordaz título de la película. Ben rebosa de compromiso, generosidad, abnegación y buenas intenciones, pero probablemente está un poco loco.

"Los extremos a los que él llega por darles a sus hijos las mejores oportunidades posibles, desde su punto de vista, para sobrevivir en el mundo, lo llevan tan lejos que él se dedica a algo a lo que realmente se opone, que es la rigidez y el autoritarismo," explica Mortensen. "Eso es hasta cierto punto, pues él nunca llega al autoritarismo, pues nunca deja de fomentar el diálogo abierto y de animar a sus hijos a que piensen por sí mismos, que digan lo que piensan, que ofrezcan sus opiniones y resuelvan sus problemas por su cuenta.

"Está tratando de equiparlos de la mejor manera que puede y, obviamente, al igual que su esposa, él renunció a cualquier carrera que hubiera podido tener," continúa el actor. "Eso es lo que él quiere hacer. Él quiere ayudar a esos seis chicos, en todas las formas posibles, a ser las mejores personas que puedan, lo más equilibradas en lo físico, lo mental y lo filosófico.

"Pero no existe lo que se llama el padre perfecto, o la situación o relación familiar perfectas", concluye Mortensen. "Hay una necesidad continua de ajuste. Él piensa que ya tiene cubiertas todas las bases, pero no deja de ser humano, ¿sabe? Y probablemente lo exagere aún más en ausencia de su esposa al principio de la historia".

Mortensen no vive en Hollywood y rara vez actúa en películas de estudio. Eso lo convierte en el equivalente actoral de Ben, un extraño que prueba las aguas de la corriente convencional solo cuando debe hacerlo.

Un hijo ilustre de Buenos Aires llega con un montón de buenas películas


Aunque nació en Nueva York, hijo de un danés y una estadounidense, Viggo Mortensen nunca ha ocultado la parte argentina que le aportó haber pasado su infancia y adolescencia en Buenos Aires. Es hincha de San Lorenzo, en Capitán Fantástico anda por ahí tomando mate, y ya actuó en dos películas argentinas (Todos tenemos un plan y la elogiadísima Jauja). Ahora vuelve a Buenos Aires como una de las estrellas invitadas de la Tercera Semana del Festival de Cannes que se realiza en la capital argentina entre el 28 de noviembre y el 4 de diciembre; la otra estrella internacional invitada a esa semana es Isabelle Huppert.

La semana del Festival de Cannes es un evento que permite ver algunas de las películas más destacadas del último festival y que, seguramente, nunca van a ser estrenadas. Se exhiben en el Espacio Incaa del cine Gaumont en pleno centro porteño.

El festival se inaugura con la ganadora de la última Palma de Oro, I, Daniel Blake del británico Ken Loach. Mortensen va a estar presentando Capitán Fantástico que le dio a Matt Ross, el premio de Cannes a Mejor Director de la sección Un certain regard. La grilla de esta delegación de Cannes en Buenos Aires se completa con Elle de Paul Verhoeven (con Isabelle Huppert), Toni Erdmann de Maren Ade, It’s Only the End of the World y la coreana Train to Busan de Yeon Sang-Ho. No siempre se ve esa clase de películas así de juntas.

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