CINE

Actor que crece entre villanos y estrellas internacionales

Una charla con Peter Lanzani sobre su nueva película, Solo se vive una vez.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
En Solo se vive una vez, Lanzani es un estafador. Foto: Difusión

El cine argentino, cada vez más vinculado a productos como Relatos salvajes o El secreto de sus ojos, ha desarrollado históricamente un cine popular y de género que trae a la pantalla grande estrellas de la televisión o del teatro. Son películas con toques artesanales que apelan a la emoción directa.

Solo se vive una vez, que se estrena este jueves en Uruguay, juega en esa categoría pero con una intención y una factura internacional. A eso ayuda la presencia de estrellas europeas como Gérard Depardieu y Santiago Segura, a las que se suman consolidadas y prestigiosas figuras argentinas (Luis Brandoni, Pablo Rago), y estrellas del momento como China Suárez y el protagonista, Peter Lanzani, un ídolo juvenil que busca una nueva zona de confort.

"El rodaje estuvo buenísimo", le dice Lanzani a El País desde una lluviosa Buenos Aires. "Fueron seis semanas intensas de una peli bastante compleja de hacer. Nos llevamos todos de 10 y la gente de afuera se sintió cómoda y se llevó una linda experiencia".

—¿Qué tal Depardieu?

—¡Un genio! Vino una semana, filmó, se comportó re-tranquilo, charlamos entre escena y hablamos de cine. Fue el sueño del pibe para mí. Se aprende muchísimo dentro de lo profesional de su oficio y su talento. Es preciso, conciso y sabe por dónde llevar al personaje.

Solo se vive una vez es una comedia de acción que sigue la peripecia de Leo (Lanzani), un estafador fanático de Kiss que es testigo de un crimen, y para escaparse de unos sicarios al servicio de la mafia de los alimentos, se esconde en una comunidad judía ortodoxa liderada por el rabino Mendi (Brandoni). Toda esa parte es de comedia de enredos con algunos chistes eficaces como un intercambio entre el profano recién llegado y el viejo rabino.

Depardieu es el villano, un francés que toma mate. Segura (como un secuaz del malo) y la China Suárez (como la novia de Leo) tienen apariciones más breves aunque importantes. Esa zona de la película incluye persecusiones, explosiones y algunos asesinatos a sangre fría.

Así, Solo se vive una vez es una mezcla con bastante acción de Una Eva y dos Adanes y Testigo en peligro, una referencia divertidamente citada.

"A mí la acción me encanta", dice Lanzani. "Me entrené con un personal trainer y pedí no tener dobles. Estuvo buenísimo y fue un desafío lindo". Eso incluyó un salto desde cinco pisos de altura que debió ser filmado una media docena de veces.

"Y la comedia es un género que no estoy acostumbrado a hacer, pero nos juntamos a ensayar un par de veces y buscamos los tonos y qué tipo de comedias queríamos hacer", cuenta Lanzani. Además de Brandoni, tiene pasos de comedia con Rago, la española Arancha Martí y Darío Lopilato.

A pesar de tener 27 años, Lanzani tiene una larga carrera en el espectáculo. Comenzó como niño en publicidad y su gran salto lo dio con Cris Morena en Casi Ángeles. Convertido en un ídolo de las adolescentes, Lanzani no ha parado de trabajar en televisión (La dueña, La leona) y el cine (El clan). Ahora está en el Centro Cultural San Martín con El emperador Gynt de Ibsen, un unipersonal donde interpreta a 14 personajes. También está por estrenar Un gallo para Esculapio, producida por Sebastián Ortega.

A su vez ha estado vinculado sentimentalmente con las dos principales estrellas femeninas de su generación: Lali Espósito y Tini Stoessel.

"Últimamente vengo tomando un camino quizás un poco más lanzado hacia el drama que me interesa muchísimo, pero cuando se presenta una propuesta como Solo se vive una vez, me gusta como desafío", dice Lanzani. "No estoy encerrado en un género. Me gusta laburar y amo lo que hago".

—Como estrella juvenil, ¿alguna vez temiste esta transición a veces complicada hacia ser un actor adulto?

—Miedo no tuve. Hice la transición lenta, como pude, en base a las oportunidades que aparecían. Así se fueron dando las cosas y cuando tenía un tiempo libre, lo aprovechaba para aprender cosas que me podían servir. Pero en este laburo la incertidumbre está siempre.

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