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Una accidentada fiesta del cine

Se anunció a La La Land como mejor película pero fue un error: al final ganó Luz de Luna

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El momento en que muestran la tarjeta correcta con el Oscar a mejor película. Foto: Reuters

Los Oscar 2017 parecían ser una mera excusa para que La La Land se llevara todos los premios y Donald Trump, todas las críticas, pero ambas promesas solo se cumplieron a medias.

Lo que sí dejó esta ceremonia, fue un momento histórico y tirando a vergonzante: Warren Beatty y Faye Dunaway (o sea Bonnie y Clyde en el clásico de la década de 1960) anunciaron que el Oscar a la mejor película era para La La Land pero cuando sus productores agradecían, alguien se percató de que había sido un error: la mejor película era Luz de Luna. Beatty intentó dar una explicación pero el daño ya estaba hecho y los productores del musical cedieron el premio a los productores de la película de Barry Jenkins. Fue una situación tirando a incómoda con todos los protagonistas en el escenario y el conductor Jimmy Kimmel y Beatty intentando dar explicaciones.

“Hay un error. Luz de luna, ustedes son los ganadores de la mejor película. Esto no es una broma”, dijo sobre el escenario Jordan Horowitz (en la foto principal), uno de los productores de La La Land, cuando ya estaba todo el equipo en el escenario.

La La Land sí consiguió seis Oscar incluyendo el de mejor director para Damien Chazelle, que se convirtió en el más joven en la historia del Oscar batiendo un record que estaba ahí desde 1931 (lo tenía Norman Taurog) y el de actriz principal para Emma Stone, una verdadera sorpresa ya que competía con la mejor actriz europea (Isabelle Huppert) y la mejor actriz estadounidense (Meryl Streep), y parecía uno de los premios más difíciles para el musical de Chazelle.

Sus otras estatuillas fueron a mejor fotografía, diseño de producción, banda sonora y mejor canción original, por la recurrente “City of Stars”.

La La Land tenía 14 nominaciones y aspiraba a batir el record de 11 Oscar que tienen Ben Hur, Titanic y El señor de los anillos: el retorno del rey. No estuvo muy cerca.

Luz de Luna se merecía ser la mejor película aunque el premio fue una verdadera sorpresa. Es una película de intención y aspecto independiente sobre tres momentos en la vida de un joven negro pobre de Miami. Tenía ocho nominaciones y ganó tres Oscars y certificó una película inquieta de esas que no se ven mucho.

Es la segunda película (la primera es la elogiada Medicine for Melancholy de 2008) de su director Barry Jenkins quien se llevó el Oscar a mejor guión adaptado, una categoría en la que también competía La La Land. Su tercer Oscar le correspondió a Marheshala Ali como mejor actor secundario, lo que parece exageración ya que solo tiene unos 10 minutos de pantalla; intensos pero 10 minutos al final.

En todo caso, los premios para Luz de Luna (que es una película notable) fueron parte de unos Oscar que, a diferencia de los criticados “Oscar tan blancos” del año pasado, parecieron más racialmente repartidos. Viola Davis ganó el Oscar a la mejor actriz secundaria por su papel en Fences de Denzel Washington, quien estaba nominado a mejor actor pero no se llevó nada más.

La otra gran favorita con seis nominaciones, Manchester junto al mar, le dio premio a su director Kenneth Lonergan por su guión original y a Casey Affleck como mejor actor principal. Fue otra sorpresa, ya que Affleck, quien en la película intepreta a un hombre vapuleado por la culpa y la depresión, había sido denunciado por asalto sexual, un fantasma que rondaba su premio. Parecía más probable que el Oscar se lo llevar Ryan Gosling por La La Land. Más allá de eso, Affleck está muy bien en un papel complicado.

Fiesta tranquila.

La ceremonia, en donde no hubo tantas críticas a Trump como se esperaba, fue conducida por Jimmy Kimmel, quien estuvo bastante gracioso repitiendo algunos sketches de su programa de televisión, incluyendo sus “tweets malvados” (en lo que los famosos leen los insultos que les mandan en Twitter) o la rutina de su enemistad con Matt Damon.

La parte política de la ceremonia pareció limitarse al premio a la mejor película extranjera que fue para la iraní El viajante. Su director, Asghar Farhadi, había anunciado que no estaría para recibir el premio en rechazo al anunciado veto inmigratorio que promueve el presidente Donald Trump y que incluye a siete países musulmanes, entre ellos Irán. Farhadi ya ganó un Oscar por La separación.

Hasta el último hombre, el drama de la segunda guerra mundial que significó el regreso de Mel Gibson a la elite de Hollywood, consiguió dos rubros técnicos: mejor edición y mejor mezcla de sonido.

Y por primera vez una película surgida del universo Harry Potter (una de las sagas más exitosas del cine) se llevó un Oscar: Colleen Atwood consiguió su cuarto premio por su vestuario para Animales fantásticos y dónde encontrarlos. La saga original fue nominada en 14 ocasiones, pero nunca ganó.

La ceremonia, que fue un poco más corta que otros años y que en Uruguay se transmitió por La Tele y TNT, transcurrió como siempre con los habituales chistes y la habitual autocelebración de la industria del cine. Uno de los puntos fuertes fue una rutina que incluyó a un grupo de turistas sorprendidos al entrar en plena ceremonia y sacarse selfies con las estrellas de Hollywood. Una ocurrencia divertida.

También se presentó un clip sobre el poder del cine que incluía una imagen del argentino Darío Grandinetti en Hable con ella. Se incluyó una serie de grandes momentos del cine estadounidense, con varios clips de películas bien clásicas y el clásico In Memorian que demostró que 2016 también fue un año duro para la industria del cine.

Pero la edición número 89 de los Oscar será recordada como aquella en la que se anunció la mejor película equivocada, generando un pequeño conflicto en escena y seguramente una situación verdaderamente incómoda.

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