integrantes de la comedia nacional cuentan cómo hacen los espectáculos

Un ciclo para charlar con los actores

Un ciclo sobre los entretelones del oficio de actuar y dirigir

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El tiempo todo entero, un espectáculo lleno de vida

La Comedia Nacional ha ido desarrollando cada vez más otras actividades, más allá de sus espectáculos. Una de ellas se llama El oficio del actor. La actividad propone un mano a mano entre los actores y el público, y tuvo sus primeras instancias en la sala Verdi el año pasado. Hoy, jueves 5 de noviembre, empieza un nuevo ciclo, que va en la Asociación Cristiana de Jóvenes (Colonia 1870) por dos fechas, siempre a las 21.00. La entrada es libre.

Esta vía para que el público conozca más a los actores, tiene dos singularidades. Una, que se basa en un espectáculo, y a partir de eso se abre el debate hacia otros asuntos. Dos, que cuenta con un moderador. En este caso, el montaje es El tiempo todo entero, y el moderador será Luis Vidal Giorgi. En la instancia de hoy charlan con el público Diego Arbelo, Leandro Íbero Núñez y Andrés Papaleo, y en la del jueves 12, Stefanie Neukirch y Roxana Blanco.

El tiempo todo entero, que con texto de Romina Paula dirige Papaleo, es un espectáculo que reescribe "El zoo de cristal", de Tennessee Williams, imprimiendo la marca personal de su autora, quien destaca la ambigüedad entre drama y comedia que tiene el relato. La dramaturga conservó los roles y conflictos de la historia original, alterando por completo los discursos y atributos de los personajes, marcando los contrastes de un clima perturbador y fascinante. Ese sensible personaje femenino del drama psicológico norteamericano, quedó convertido entonces en un ser que, sin perder la sensibilidad, está mucho más amparado por un entorno en el que cuenta con Internet y otros vínculos. Estas dos actividades permiten tomar contacto con el elenco y el director, y entre los temas que podrán salir al ruedo está seguramente la distancia entre el texto de Williams y el de Romina Paula.

El objetivo de estos encuentros es darle al espectador una mirada profunda sobre el trabajo de actores, y sobre el proceso de creación del espectáculo, que en este caso fue fruto de un proceso de investigación interna dentro del elenco oficial. En un diálogo mano a mano, los intérpretes compartirán sus experiencias, sus procesos de creación, los ejercicios, técnicas y herramientas que aplican en su trabajo, y repasarán estos y otros personajes.

La principal herramienta del actor es él mismo, su voz, su cuerpo, el intelecto y la sensibilidad son puestas al servicio del personaje. El signo fascinante de su tarea es la duplicidad: vivir y mostrar, ser a la vez él mismo y otro, un ser de papel y un ser de carne. El actor es al mismo tiempo aquel que adquiere significado a través del texto y aquel que confiere significación al texto, de manera distinta en cada representación. Al interpretar un personaje el actor se sitúa en el centro mismo del acontecimiento teatral. Es el vínculo vivo entre el texto del autor, las orientaciones interpretativas del director y la mirada y el oído del espectador. El actor encarna un personaje haciéndose pasar por él, es una presencia física que mantiene verdaderas relaciones “cuerpo a cuerpo” con el público, que es invitado a captar la dimensión inmediatamente palpable y carnal, pero también efímera e inaprensible, de su aparición. Para llegar al personaje, el intérprete tiene que aprender cómo dejar de ser él mismo, abandonar durante cierto tiempo su propio yo. Deja espacio en su mente y en su cuerpo para que ese ser ficticio se haga visible ante los espectadores. De estos y otros temas, el quinteto de artistas hablará con sus seguidores.

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