MURIÓ UN CLÁSICO DE LA MÚSICA TROPICAL

Una canción que hizo bailar a toda una época

Falleció “Pocho, la pantera”, el creador de El hijo de Cuca.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Clásico de la cumbia argentina. Foto: Difusión

"Recuerden esto ustedes me dieron todo, gracias por el aguante", escribió el 21 de octubre en Twitter el músico argentino conocido como "Pocho la pantera". Era una despedida: enfermo de cáncer, el cantante de cumbia murió ayer a los 65 años.

Había nacido Ernesto Gauna y después de una vida de siete oficios llegó a la música tropical y fue —junto con Alcides, Gladys, la bomba tucumana, Ricky Maravilla, entre otros— parte de un furor cumbiero en la década de 1990.

Sus aportes al género fueron "El hijo de Cuca" (aquella de "Como le gusta el baile/ al hijo de Cuca/ no le gusta el trabajo/ al hijo de Cuca"), una pinta que era una combinación de Sandro, Elvis Presley y Cacho Castaña, y una marcada desfachatez. Con eso le alcanzó para mantener una larga carrera que además de la cumbia, lo llevó a la música cristiana. Fue un simpático one hit wonder, pero ese único éxito le alcanzó para mantenerse en el mundo del espectáculo durante 30 años.

"El humor siempre estuvo muy presente en él", le dijo ayer a La Nación Gladys. "Teníamos una complicidad. Se aparecía de repente y me daba un beso en la boca. Nos unía un amor de compañeros, nos divertíamos. Tenía esa fe, esperanza, para contar cosas, para hacer chistes. Incluso para hablar de la enfermedad".

El 13 de octubre, Pocho la pantera compartió escenario con la banda uruguaya Trascartón, en lo que sería su último show. "Cuando llegó lo hizo con una comitiva grande. Llegó a tocar, bromeamos un poco, nos sacamos fotos en el backstage y nos llamó la atención el personaje que era", le contó a El País Pablo Pintos, cantante de Trascartón. "Estaba medio raro, había mucho playback y estaba muy quieto arriba del escenario. Tenía un show montado pero se lo notaba cansado. Eso nos llamó la atención pero siempre estuvo muy bien dispuesto".

Hace apenas unos meses, en abril, Pocho se había mostrado fortalecido y no temía hablar de su lucha. Según recordó ayer el diario argentino La Nación, en aquella oportunidad dijo en una entrevista radial que "no sabe con quién se metió el cáncer, pobrecito. Si hubiera sabido no se metía. En la quimio me mando un sanguche de milanesa con una bebida, no sufro para nada. Yo soy creyente, si Cristo está conmigo ¿quién podrá contra mí? Ya con eso tu autoestima empieza a laburar a favor".

Sin embargo, el cuadro se fue complicando en los últimos meses y la situación se volvió irreversible.

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