ACÁ Y ALLÁ

Nada más que una buena idea

Sobre "How to Get Away With Murder" y cómo contar una buena historia en la pantalla.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Difusión

La industria del entretenimiento sigue probando sus capacidades en función de los muchos millones que tiene para invertir. Así, el cine de superhéroes repleto de actores conocidos y efectos especiales (o sea, costos enormes) se expande generando una ola que parece nunca golpear contra la orilla, y que hace rato dejó de ser tendencia.

Así, la televisión ha prolongado ese recurso y también ha apostado a los grandes nombres para asegurarse una buena cifra de espectadores. Y así también, la música que se consume en masa hoy necesita apoyarse en un videoclip, que detrás tiene a todo un equipo de especialistas y una gran inversión.

Pero en muchos casos, menos sigue siendo más. ¿Acaso a Psicosis, con un elenco mínimo y un par de locaciones, le falta algo para ser un enorme thriller? Lo que hace Hitchcock ahí debería ser la definición del suspenso, el ejemplo eterno a seguir.

Todo esto es para decir que, siguiendo los patrones básicos de una regular ficción policial o de drama legal, How To Get Away With Murder es una de las joyas de la televisión de estos últimos años (Canal 12 la está emitiendo los domingos a las 00.45), y disculpen el descubrimiento tardío ya que la primera temporada se estrenó hace tres años.

La serie tiene una doble garantía de calidad con la producción de Shonda Rimes (Greys Anatomy, Scandal) y el protagónico de Viola Davis, abordando casos judiciales en cada capítulo pero con una sórdida historia criminal que afecta al elenco principal y que se desarrolla con notable ritmo entre saltos temporales, ironía y angustia.

Es el policial que todos deberían estar viendo: clásico, negro y ácido, como para estar al borde de la silla todo el tiempo.

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