LIBRO

Un autor escondido detrás de otro autor

Lo último de John Banville como Benjamin Black.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Las sombras de Quirke. Foto: Difusión

Benjamin Black, el alter ego del escritor irlandés John Banville para sus novelas negras, cree que una de las cosas más interesantes del género es que hay que escribir con clichés, pero cada autor debe encontrar una nueva forma de hacerlo.

Quirke, el héroe de la saga negra de Black, es "un cliché andante". Un forense que vuelve a sus andanzas en el Dublín de los 60 en la séptima entrega, Las sombras de Quirke.

Lo que menos sospechaba su creador es que Quirke, con sus eternos 44 años, sus problemas con el alcohol y recién incorporado a su trabajo como forense tras una baja, se enamorará en esta ocasión de una psiquiatra austríaca: "Ahora tiene su propia psiquiatra privada", bromea Black/Banville.

Pero no sabe si esta historia de amor durará porque su protagonista tiene una vida dura. "Sería bonito escribir una novela en la que el detective está perfectamente casado, vive con su mujer y tres hijos, no tiene problemas de alcohol ni de drogas, es un buen padre y feliz, pero nadie lo leería", dice Banville, uno de los grandes escritores vivos en lengua inglesa, premio Príncipe de Asturias en 2014.

Para compaginar sus dos personalidades, la de Banville y Black, se necesita organización. "Intenté al principio ser uno por la mañana y otro por la tarde, pero no funcionó". Y ahora, como odia el verano, dedica esa estación a la novela negra, y en otoño, invierno y primavera escribe como Banville.

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