“Té, chocolate y café” se presenta en el Museo del Gaucho

Viaje al pasado y tome un café en el Tupí Nambá

El que tenga unos minutos libres y ande por el Centro puede acercarse hasta el Museo del Gaucho (Av. 18 de Julio 998) una exposición de objetos históricos que seguramente estimule la curiosidad del visitante.

En tres de los salones del histórico edificio se presenta Té, chocolate, café, que invita a un paseo por el Montevideo de otros tiempos, en particular por confiterías y cafés. A su vez hoy, en el marco de la muestra, a las 16 horas, Juan Antonio Varese y Álvaro Saralegui Rosé brindarán una charla titulada De las viejas pulperías a los actuales cafés y bares.

El hilo temático de la exposición es amplio y por lo tanto el material que allí se reúne, pese a ser mucho, es apenas una parte muy pequeña del asunto. Es que la cantidad de cafés y confiterías que tuvo esta capital es enorme, y una buena selección de los miles de objetos que de allí surgieron se puede recorrer mirando detenidamente las vitrinas y demás soportes que custodian el material.

Fotos de fachadas e interiores, propagandas, servilletas antiguas, dibujos, pocillos, juegos de café, molinillos y muchos elementos más describen un mundo que habla del refinamiento de la vida cotidiana en otros tiempos. El tema reúne a dos ámbitos de sociabilidad de alguna manera distintos: por un lado el café, centro de reunión principalmente masculino, con sus tertulias y sus juegos, donde el billar, las cartas o el ajedrez arrancaban encendidas pasiones. Y por otro lado la confitería, donde era más común encontrar las mesas con mayor presencia femenina, y ambiente más familiar.

Claro que todo eso no ha desaparecido del todo, y algo de lo que se puede ver en la exposición todavía está en pie. Como la confitería Lion dOr, o el Sportman. Pero en general, todo el universo que evoca la exposición es historia pasada, y de allí radica uno de sus principales encantos, principalmente para nostálgicos y gente que gusta saber del pasado local.

Luego de recorrer un par de salones con múltiples objetos, la exposición cierra con una recreación de un viejo café, con mesas originales de antiguos boliches montevideanos, con pocillos en las mesas. Allí, una cafetera moderna, funcionando, aporta el olor a café, que completa el cuadro. El visitante puede servirse un cafecito, y evocar los días de legendario Tupí Nambá. Se puede visitar de lunes a viernes de 10 a 16 horas.

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