Guía de exposiciones

Croquis y colores detrás de los cuentos para niños

Verónica Leite expone su retrospectiva de libros infantiles

Verónica Leite
Verónica Leite. Foto: Marcelo Bonjour

Librichos, de cómo nacen los libros, es una retrospectiva a la obra de la escritora uruguaya de libros infantiles Verónica Leite y está en el Museo del Gaucho y la Moneda, hasta el 31 de julio.

La exposición, que recorre libros como Miedo a la luz mala o Un misterio para el topo, es un paseo recomendado para ir con tiempo y con niños. Aunque es un deleite para todo público, está especialmente dedicada a los niños; hasta hay un espacio con almohadones, puzzles y una biblioteca para el que tenga ganas de sentarse y pasar el rato. En esa sala, además, los dibujos originales de la artista están colgados a la altura de los más chicos, algo justo. La entrada es gratis y el horario del museo es de lunes a viernes de 10.00 a 16.00.

Si bien Leite ya había participado en muestras colectivas, no había pensado en hacer algo sobre su obra. “Porque el vehículo natural del dibujo es el libro”, explica a El País, aunque le parece lindo ver los originales y está agradecida con la Fundación Banco República, que le propuso la idea. Ahora que ve los resultados, está contenta. Dice que el trabajo de la sala fue muy bueno y que se logró una “combinación interesante de croquis, colores y lo lúdico”.

Lo cierto es que la parte lúdica también está pensada para el adulto. En el medio de esos croquis, de esos dibujos originales del Tatú -uno de sus personajes más recurrentes- y de otros animales, están los libros, colgados y dispuestos a la altura de los grandes. Quien pasa por ellos, puede leerlos; ahí está de vuelta el factor tiempo, tan necesario para cualquier muestra, pero esencial en este caso.

“‘¿Ya son 20 años? El paso del tiempo impresiona’, pensé cuando vi esto armado”, describe, pero dice que también es lindo ver que, por ejemplo, varias generaciones se han criado con el tatú o el topo. “Lo que tiene la literatura para niños es que se renueva todo el tiempo el lector, entonces ver que se ha mantenido mi literatura con todos los cambios sociales, culturales, económicos, de todo tipo, decís, ‘pah’, y asusta”.

Uno de los últimos trabajos de la autora es Una historia para Alicia, una versión diferente y orientada para los más chicos del libro de Lewis Carroll. La primera vez que leyó Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas tenía 8 años, vivía en España y su madre se lo regaló: “Me pareció tan raro, me generó más bien un rechazo, no me gustó”, cuenta. De grande, estudiando literatura, se volvió a encontrar con la historia y ahora hizo la versión que le hubiera gustado leer de niña. Un libro que al principio se lee como cualquier otro, pero que se vuelve patas para arriba cuando Alicia cae en el agujero persiguiendo al conejo.

Lo que hizo con Una historia para Alicia ya lo había hecho con el cuento El gallo y sus pollitos, escrito en árabe por la escritora tunecina Wafa Mezghani. “El libro, al estar escrito así, se lee de izquierda a derecha, al revés que nosotros, y parece que no, pero es todo un desafío, te implica un cambio mental porque lo tenés naturalizado”.

En el diálogo con otras culturas -también hizo un workshow en Emiratos Árabes con niños de varias partes del mundo- y trabajando como docente, Leite pudo confirmar su premisa: “La curiosidad del niño es todo”. Entonces, a la hora de escribir cuentos, sabe que eso está latente, y que a partir de ahí, la clave está en poner el libro a disposición del niño y, asegura, comunicar desde el afecto.

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