David Lagercrantz es el continuador de la obra de Larsson

La trilogía Millennium continúa desde mañana

Mañana es el lanzamiento mundial del libro Millennium 4, que editado por Planeta presenta una nueva entrega —con nuevo autor— de la conocida trilogía. Como es sabido, la de Millennium es una popular serie de novelas de suspenso escritas por Stieg Larsson y publicadas póstumamente, protagonizadas por Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander.

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Lagercrantz fue el autor elegido para continuar la obra de Stieg Larsson.

Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire tienen ahora un nuevo libro que las revisita y complementa: Lo que no te mata te hace más fuerte. Su autor es David Lagercrantz, un periodista y escritor (tal como Larsson) y que lógicamente cuenta con el aval de la sociedad que gestiona los derechos del fallecido novelista.

"Al permitir a David Lagercrantz escribir su propio Millennium 4 queremos mantener con vida a aquellos personajes y aquel mundo que fue creado por Larsson. Lo vemos como una manera de ofrecer a sus numerosos lectores una esperada continuación de la saga. La elección recayó en David Lagercrantz porque creemos que es el escritor idóneo para este cometido. David es un escritor de gran experiencia y habilidad quien, a lo largo de su obra, ha retratado personalidades únicas y a genios de gran complejidad. Y David Lagercrantz, sin duda, va a hacerlo a su manera", explicaron Joakim y Erland Larsson, quienes gestionan los derechos de Stieg Larsson.

A su vez, Lagercrantz explicó algunos conceptos al respecto, empezando por el motivo que le hizo aceptar la propuesta de escribir Millennium 4.

—No pude resistirme. Desde que escribí el libro sobre Zlatan Ibramovic he recibido varias ofertas pero ninguna de ellas me parecía suficientemente atractiva. Cuando me presentaron la idea, y después de recuperarme del shock inicial, no vi el momento de empezar a escribir. No recuerdo la última vez que me sentí tan emocionado; emocionado y aterrorizado, debo añadir.

—¿Qué ha sido lo más difícil y lo más divertido?

—Lo más complicado ha sido la construcción de la trama. Stieg Larsson era un genio en el arte de crear una narrativa compleja con multitud de historias paralelas, y eso era algo que quería llegar a igualar. Por otra parte, esa también fue la parte con la que más he disfrutado: ir empujando la historia y ver que los detalles iban encajando ha sido muy divertido.

—¿Qué cree que caracteriza el estilo de Stieg Larsson?

—Su estilo es realista y sencillo, pero hay también algo de aquello categórico que aporta el estilo periodístico. Crees en él, ya sea describiéndote un monstruo rubio que no siente el dolor o los problemas diarios de la revista Millennium. Casi desde el principio tuve claro que sería patético si intentaba imitarle. Tengo mi propio estilo, pero igualmente intento conseguir su eficacia similar en el lenguaje. Stieg Larsson tenía una voz narrativa excelente y casi rusa, con multitud de cambios de perspectiva, y a mí me gusta esta manera de escribir, crea variaciones y ayuda a la hora de crear escenarios.

—¿Qué cree que puede aportar al escribir la continuación?

—Puedo aportar mi interés por la ciencia, por ejemplo, y mi conocimiento del mundo de los medios. Comparto con Stieg Larsson el interés por aprender cosas nuevas. He contado con la ayuda de hackers y matemáticos, y he llevado a cabo una importante investigación en el campo de los símbolos antiguos y claves.

—¿Reconoceremos a los personajes de los libros de Stieg Larsson?

—Sin duda. Por supuesto que tendremos a Mikael Blomkvist y a Lisbeth Salander. Y a Erika Berger, al inspector de Policía (ahora jefe de Policía) Jan Bublanski y a su asociada más cercana, Sonja Modig. También al gris policía Hans Faste, al ambicioso fiscal Richard Ekström, al honesto Holger Palmgren, a Plaga en la república de los hackers y a muchos más. Pero también habrá nuevos personajes: Ed the Ned, por ejemplo, jefe de seguridad de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), en Maryland; Frans Balder, un profesor sueco de informática que ha vuelto de Silicon Valley, y Gabriella Grane, la sagaz chica de clase alta que ha acabado trabajando en el Servicio de Seguridad sueco.

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