La despedida de un artista musical 

Tres meses de arte que terminan con música al aire libre

CrHomoSónica de Claudio Taddei cierra mañana

Claudio Taddei. Foto: Fernando Ponzetto.
Híbrido. Taddei improvisa con sonidos y letras mientras pinta en el auditorio del Museo Torres García. Foto: Fernando Ponzetto

Claudio Taddei se fue a Suiza en 2002, y aunque su sangre lo tira por el país europeo (su familia es originaria de allí), hay una veta uruguaya que lo atrapa y que lo ha traído para algunos encuentros artísticos con el público de acá, entre otras cosas, cuando tocó en la Hugo Balzo junto a su hermana Rosana Taddei. CrHomosónica, que estará en el Museo Torres García hasta mañana, es su tercera exposición en Uruguay, y es muy especial para él, primero porque fueron tres meses de mostrar sus cuadros en Montevideo, segundo, porque era la primera vez que traía ante el ojo local su performance de música y pintura.

La última fue el 27 de febrero en el auditorio minúsculo -con lugar para no más de 50 espectadores - del Museo Torres García. Para la ocasión, el escenario se había convertido en un taller con pinceles de todos los tamaños, carbonillas, acrílicos y un lienzo de gran formato a la espera. Pero también era un escenario preparado para un recital acústico con micrófono y guitarra criolla. Ahí, Taddei era un gran representante del estereotipo de pintor: una túnica blanca salpicada con manchas rosas, amarillas y azules, que también llegaban a su cara, pelo y, claro, a sus manos.

Uno tiende a pensar en el momento creativo de un artista como algo privado e íntimo y en ese auditorio, aunque la serenidad y la concentración del público - estaban desde los músicos Fernando Cabrera y Alberto Magnone hasta el embajador de Suiza, Martín Strub -, llegaban a ser crispantes, por momentos daba la impresión de que los que estaban sentados no eran más que espías del taller de Taddei, que mantenían el silencio necesario como para que no los descubrieran.

Porque Taddei entró, miró a la platea, y después se paró frente al lienzo para pintar, generar sonidos con los pinceles y el carboncillo, y a partir de ahí componer el cuadro con lo que generaba sonidos que recopilaba con un looper, a veces retomaba versos que andaban en su cabeza y hacía canciones. Pero entonces se sentó frente al micrófono, tomó la guitarra e hizo entender a los que estaban, que eran bienvenidos.

Taddei remarcó en más de una ocasión lo contento que estaba frente al público uruguayo, contó sobre las nuevas canciones que preparaba y el disco que pensaba lanzar antes de ir a Suiza. “Parece que tuviera ganas de venirse del todo”, murmuró alguien del público. Y si no quiere mudarse, por lo menos quiere que el vínculo se fortalezca con los de acá, porque mientras estuvo en Uruguay por la muestra, no perdió la oportunidad de presentarse en La Fiesta de la X o de estar el 28 de marzo en la Semana Criolla del Prado.

Y para dejar claro que quiere estar más cerca, mañana a las 18.00 tocará gratis en la peatonal Sarandí, frente al museo, para presentar canciones inéditas que estarán en su próximo disco y dar el cierre a la muestra que lo trajo de nuevo al sur.

Una canción que llegó primero a Uruguay

Desde hace un tiempo Claudio Taddei se ha mostrado más como pintor que como músico, pero en paralelo trabajaba en algunas canciones y en sus planes está publicar un nuevo trabajo discográfico antes de volver a Suiza, algo que mezcla grabaciones en ese país y en Uruguay. El viernes pasado decidió dar una prueba de lo que va a ser ese disco con el primer corte, “Primitivo”, que se puede escuchar en Facebook pero que también sonará en vivo en el toque de mañana.

La canción, para quien ya venía escuchando a Taddei, no se aleja demasiado de lo que hizo en trabajos anteriores, mezcla funk, rock y fusiona sonidos experimentales con la voz grave y potente que lo caracteriza.



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