Nuevo rumbo para un gran ensayista

Tres ciudades y una vida en clave de ficción

“La dificultad”: Tomás Abraham ante su primera novela.

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Tomás Abraham. Foto: Alejandra López

Reconocido ensayista, autor de una serie de trabajos que llegan a un amplio rango de lectores sin perder profundidad ni capacidad de análisis, el escritor argentino Tomás Abraham tiene gran número de lectores también de este lado del río. Su último libro, sin embargo, se aparta en dos aspectos del conjunto de su obra: es una novela (la primera que escribe) y tiene ribetes autobiográficos. Editada por Random House, está teniendo buena respuesta en las librerías uruguayas.

El protagonista es Nicolás, hijo de emigrantes judíos acomodados que crece en una Buenos Aires fascista: tartamudo incurable, el asunto se complica por la cantidad de idiomas en juego. Pasa del rumano al castellano y luego al inglés y al francés, para desembocar en París en 1968, donde descubre las complejidades de los afectos y la filosofía, que luego se multiplican por Japón y después nuevamente por Argentina.

En diálogo con El País, Abraham explicó algunos móviles de este paso hacia la ficción: "Me llevó una dificultad, la de entender un cambio de vida sin que hubiera una decisión previa, y averiguar cómo es que se puede vivir años en un cepo. También presentar a un padre hermoso, a una mujer sublime y otra diabólica. A un amigo loco, a otro melancólico y otro enojado. Y tres ciudades: París, Tokio y Buenos Aires. Y tres fenómenos culturales: el hipismo, mayo del 68, y el peronismo revolucionario. No olvido que es el relato de un tartamudo y de su ser en el mundo. Además quería escribir una novela".

El autor sin embargo puntualiza: "Es un libro escrito desde mí y no sobre mí. El material elegido se basa en escombros de vidas pasadas. Me paseo con todo mi amor entre ruinas". Y sobre la cronología que La dificultad abarca, agrega: "Son tres décadas y media. Todas las épocas fueron entre horribles y maravillosas, sin término medio. Rescato los veranos del cincuenta del siglo pasado, el mayo francés, y el fin de la dictadura de los ochenta; bastante dificultosa fue la infancia, la adolescencia y parte de la adultez. Está el fascismo argentino de los sesenta, la contracultura de la misma década, el hipismo del bongó, el peronismo del bombo, y la felicidad argentina durante el Proceso".

Efectivamente, los pasos de este escritor recorren el periplo del personaje, dado que Abraham pasó su adolescencia en la Buenos Aires de la década del sesenta, siendo militante de izquierda, viajando luego a Francia, participó en el mayo francés de 1968. Profesor de filosofía de Lécole des Roches, desde entonces hasta ahora fue aportando un conjunto de libros reflexivos, que abarcan los temas humanísticos más variados, muchos de ellos vinculados a meditar sobre el presente.

"Soy un estudioso a tiempo completo. Como profesor de filosofía, mi verbo es estudiar, lo que significa leer y escribir, porque soy autor de ensayos. Para la novela no leí nada", señala Abraham, quien ha escrito su obra en ambos lados del Plata, dado que sus dos lugares para echar a andar la escritura son Buenos Aires y en Colonia del Sacramento.

Con respecto a sus autores de cabecera, confiesa: "En mi mesa de luz hay un libro de Jorge Luis Borges, cualquiera, y otro de César Aira, cualquiera, para no olvidarme de que el castellano es un idioma hermoso, bello como el de Felisberto Hernández", indica el escritor.

Otro libro apasionante de Abraham que se puede encontrar por las librerías locales es Shakespeare, el antifilósofo, un creativo abordaje al autor de Hamlet, en el que entran muchos elementos de análisis, desde el cine hasta el psicoanálisis. Se trata de un viaje intelectual de tanto rigor como libertad, en el que el escritor guía al lector por conceptos estimulantes. Pero él advierte: "No considero al piscoanálisis como un género, creo que no existe. Hay psicoanalistas inteligentes y otros necios. Lo que dice Lacan sobre Hamlet no es muy interesante, sí lo es sobre la Antígona de Sófocles y sobre el Amor Cortés. Y Freud es un genio, pero para hablar de literatura las teorías por lo general pierden la pulpa".

Sobre si El Quijote es un libro que podría abordar en un trabajo futuro, responde con franqueza. "El Quijote me aburre, es una falla mía, claro, las estampas de la picaresca no me atraen. Pero reconozco que es un autor de vanguardia. Ahora trabajo sobre los últimos días de Jean Paul Sartre".

Crónica de tres décadas agitadas.

Por ser tartamudo, Nicolás, el protagonista de la novela La dificultad, cava una interioridad. Zurdo contrariado, carece de motricidad fina, sus manos solo saben romper. Engordado con jeringa de aceite de hígado de bacalao, se rinde ante las harinas. Una infancia sin lengua, sin zurda y con panza es una de las formas de la felicidad. A comienzos de los años 60, Buenos Aires es un territorio hostil en el que el adolescente aprende a sobrevivir con sarcasmo, mientras la Historia prepara su próxima tormenta. Elige la París a la que Malraux lava los muros para que los estudiantes los cubran de grafitis. De Sartre nadie se acuerda, se discute a Althusser y a Lacan, se descubren las alegrías de los alucinógenos y el sexo. Después de una aparición inesperada en Tokio, vuelve al bongó hippie de Plaza Francia y a los bombos peronistas de Plaza de Mayo. En ese paisaje, el autor traza un crónica vertiginosa.

La dificultad

Autor: Tomás Abraham. Editorial: Literatura Random House. Temáticas: Biografías, Historia contemporánea. Edad recomendada: Adultos.

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