Guía de Muestras

Un Tabaré cosmopolita y a través del tiempo

El Museo Zorrilla inauguró primera exposición sobre el poema histórico

Tabaré Cosmopolita. Foto: Marcelo Bonjour
Tabaré Cosmopolita. Foto: Marcelo Bonjour

Tabaré, el personaje del poema que unos cuantos dieron en la escuela y que otros tantos aprendieron en familia, era, dice la curadora uruguaya Laura Malosetti, un cosmopolita. Yo me arriesgo a decir que también es un viajero del tiempo o esa es la impresión que me da la charla con Malosetti y la exposición que está corriendo ahora en el Museo Zorrilla de San Martín.

Tabaré cosmopolita nació de las investigaciones de Malosetti vinculadas a la memoria en imágenes de la cultura desde la perspectiva warburgiana, lo que la llevó a un estudio sobre el rapto y las cautivas, pasó por Esteban Echeverría y la dejó directamente frente a Tabaré, el poema de Juan Zorrilla de San Martín.

Su entusiasmo creció un tiempo después, cuando en un congreso de Musicología en México encontró que en el mundo había cinco óperas basadas en el poema. Arrancó estudiando a Tabaré como melodrama, pero en el camino se dio cuenta de que lo de estos versos iba más allá. “Fue un mito inventado por Zorrilla que tuvo un éxito mundial inmediato”, explica.

Bien sabemos que Zorrilla empezó a escribir Tabaré en Chile y que lo terminó en Argentina. También que poco después se publicó en España, y ante esto, Malosetti tiene esa hipótesis que pone al indio como un ciudadano del mundo. Pero para la curadora la ambigüedad territorial también va más allá, va a la figura de héroe que construyó Zorrilla.

“Es un héroe débil, sufriente, un poco femenino -tiene el alma femenina de su madre- y es un héroe con el cual el lector se puede identificar compasivamente. Un héroe trágico, que fue producto de un pensador católico como era Zorrilla”, dice y añade que luego de publicado, Tabaré pudo ser revolucionario en México de 1917 o en el Uruguay de los 60. Pudo ser un héroe de la canción popular como con Alfredo Zitarrosa o de la ópera, como en esos cinco ejemplos mundiales.

Con Tabaré también se hizo cine, se hizo pintura, escultura y -la memoria emotiva de muchos uruguayos lo sabrá- pudo ser ícono popular en cuadernos y hojas escolares. “Pensá en la cantidad de uruguayos que se llaman Tabaré”, acota la curadora.

Y si uno piensa, hasta le cuesta creer que Tabaré cosmopolita sea efectivamente la primera exposición en torno al poema de Zorrilla. Pero es, asegura Malosetti, quien cree que se hizo posible cuando se visita al poema desde las diversas lecturas y ramificaciones que ha generado: “Por poder llegar a Tabaré desde la ópera, desde la pintura, desde el cine. Se ha escrito muchísimo de Tabaré, bibliotecas, pero nunca hubo una exposición de su proyección visual, audiovisual, escénica”.

De eso justamente se trata esta exposición, que se inauguró el jueves pasado e irá hasta el 24 de noviembre. Ahí, el visitante podrá encontrar en una sala a Tabaré en todas sus manifestaciones o, lo que podría decirse, en una intertextualidad imparable.

En una punta está la obra que Juan Manuel Blanes pintaba en Florencia, Italia, cuando Zorrilla escribía en Santiago de Chile. Como una línea del tiempo están dispuestas numerosas ediciones, desde las más antiguas a las más modernosas, del poema. Hay multimedias donde se proyectan películas guionadas a partir de este o algunos fragmentos de las óperas, que también se pueden visualizar en los programas de teatros mexicanos, el Colón porteño o el Solís montevideano. Lo que se demuestra, dice la curadora, es que el vínculo entre palabra e imagen es mucho más estrecho que lo que se ha creído históricamente. “’Todo arte es una literatura’ dijo el escultor Anish Kapoor”, cita y no puede estar más de acuerdo.

Y en cuanto al viaje del tiempo, si no era prueba suficiente la vigencia a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, Malosetti encontró la forma de hacerlo actual. Convocó a artistas contemporáneos como Alicia Mihai Gazcue, Nicolás Peruzzo o Ana Tiscornia. Y está Mario Sagradini, que se extralimitó al escritorio de Zorrilla y lo intervino con elementos que además de reflexivos en cuanto al tiempo, resultan risorios. A 130 años de la publicación, Tabaré traspasó a Zorrilla, anda por el mundo y ahora se transformó en “multimedial”.

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