Ayer quedó inaugurada la sede de la Fundación Benedetti

Un sueño de Benedetti convertido en realidad

Ayer al mediodía quedó inaugurada la primera sede propia de la Fundación Mario Benedetti, concretándose un paso importante en el proyecto que el autor de La tregua ideó antes de morir, y dejó meticulosamente pautado por vía testamentaria.

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La flamante sede de la Fundación Benedetti tiene 600 metros cuadrados y amplios espacios.

El local es una hermosa y antigua casa en el Cordón (en Joaquín de Salterain 1293 casi Guaná), con 300 metros cuadrados edificados y otros tantos de fondo con jardín y árboles.

La casa museo busca ser un lugar dinámico, para visitarlo y para estudiar la obra del exitoso escritor uruguayo. Abrirá al público el próximo martes 1° y funcionará de lunes a viernes de 10.00 a 18.00. Se buscará ofrecer una agenda cultural con charlas, música y demás actividades artísticas: la primera de ellas será el miércoles 2 próximo, a las 19.00, con la participación de la consagrada intérprete chilena Delfina Guzmán.

La ceremonia de apertura de la sede estuvo conducida por Blanca Rodríguez y en ella también se hizo entrega del premio de la Fundación Benedetti a la Lucha por los Derechos Humanos y la Solidaridad, que recibió Belela Herrera, distinción que se le había otorgado el pasado setiembre, y cuya entrega se buscó hacer coincidir con la inauguración del nuevo centro cultural. Herrera, a su vez, donó en esa ceremonia al museo un par de cartas que Benedetti le había enviado.

La Fundación Benedetti empezó a funcionar hacia 2010, y un par de años después adquirió la nueva sede, que luego de un gran trabajo de reacondicionamiento hoy luce esplendorosa. El lugar buscó alternar la nobleza del edificio antiguo con la funcionalidad de un museo moderno, y entre otros ornatos cuenta con esculturas de Octavio Podestá. Allí fueron colocados muchos de los objetos y muebles que el poeta y novelista tenía en su apartamento céntrico, empezando por sus muchas bibliotecas, que contienen unos 10 mil volúmenes. Los libros fueron colocados en el mismo orden que Benedetti los tenía. A su vez, hay todo un trabajo de digitalización de su legado, que más adelante se hará accesible al público.

Por voluntad de Benedetti, la fundación que lleva su nombre buscará promover el desarrollo de actividades culturales vinculadas al ámbito literario, como concursos, proyectos, mesas redondas, talleres, recitales de poesía y música, conferencias y becas por concurso. Para ello, se abrirá cada año, entre el 15 de enero y el 15 de febrero, un llamado para interesados en sumar contenidos al cronograma.

"Se eligió este lugar porque está cercano a muchos centros educativos, tanto públicos como privados, y uno de los objetivos de la Fundación es trabajar con los jóvenes. Esta sede nos da una gran potencialidad, porque el problema locativo era uno de los grandes problemas. Creo que a Benedetti, este edificio le hubiera gustado. En el reciclaje se trató de conservar lo más posible. Yo destacaría los grandes espacios que tiene, que permiten albergar mucha gente y trabajar adecuadamente", comentó a El País Ariel Silva, gerente de la Fundación Benedetti, institución cuyo Consejo integran Ricardo Casas, Hortensia Campanella, Ricardo Elena, Daniel Viglietti y Diane Denoir, presentes ayer.

"Del acervo de Mario, nosotros armamos un museo, que ya está instalado de una forma: pero hay una cantidad de cosas más que fueron de él, que todavía no las hemos puesto en exhibición. Hay una biblioteca con los premios, pero no son todos los premios, hay algunos, y se pueden ir cambiando. Por otra parte está el tema del archivo de Mario, donde están los originales que él escribió. Eso se va a digitalizar y va a estar disponible para investigadores. La idea nuestra es poder tener en algún momento una biblioteca on line. Lo que pasa es que ahí hay un problema: Benedetti dejó en su testamento la formación de un museo y de una biblioteca, no de un archivo. O sea que todo el archivo Benedetti hay que catalogarlo muy bien, y eso depende de decisiones del Consejo. Allí hay cosas, como cartas con Cortázar, que creo que vale la pena difundir. Pero quizá otras cosas, que son más privadas, no. Eso va a haber que catalogar, separar, y va a llevar mucho tiempo", remata Silva.

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