Yo, el peor de todos, la autobiografía de Jorge Rial, un éxito editorial

El señor de los chimentos revela sus propios secretos

Géneros literarios como las memorias y la autobiografía tienen ejemplos notables. Su principal valor pasa por la honestidad de quien la escribe, la capacidad para resumir un momento histórico relevante del que fue protagonista y la habilidad para contarlo de una manera entretenida y bien escrita.

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Jorge Rial se puso a contar todo en su autografía, el libro más vendido del verano.

Tres ejemplos valiosos y bien distintos serían De Profundis de Oscar Wilde, Memorias de Leni Riefenstahl o El año del pensamiento mágico de Joan Didion. La lista es interminable.

Yo el peor de todos (Margen Izquierdo, Editorial Planeta, 450 pesos) la autobiografía de Jorge Rial, no pelea en esa categoría. Ni tampoco se lo propone. Y aunque no hay por qué dudar de la honestidad del autor, también es cierto que no cumple ninguno de los otros requisitos del género.

Está claro que encarar un trabajo de este tipo implica un grado de autoestima importante para considerar que lo que uno vivió y cómo lo piensa contar puede llegar a ser interesante para alguien. Rial tiene un alto concepto de sí mismo.

En las casi 400 páginas (que, la verdad, se leen rápidamente aunque por las razones equivocadas: su sintaxis es realmente amateur con un exceso molesto de puntos y aparte pero que termina agilitando la lectura), el conductor y periodista argentino se presenta como un gran padre, un profesional de fuste, un hombre honesto, amigo de sus amigos y capaz de agarrarse a las piñas por un par de asuntos. Además hace alarde de sus gustos caros en ropa, hoteles, habanos, whiskies y su imperiosa necesidad de viajar en primera clase. Da precios de algunos de esos gustos, sin importarle mucho el qué dirán. Como Rial, además de informar sobre escándalos ajenos, ha sido protagonista de unos cuantos propios, el libro tiene el interés de conocer su versión de esos hechos. Esa quizás sea la razón por la que Yo, el peor de todos (el título es irónico: está claro que se considera el mejor en casi todo) sea uno de los grandes éxitos de ventas de este verano. Y la verdad es que, en ese sentido, cumple con lo prometido.

Rial, que se define como un periodista "a secas", nació en el barrio porteño de Munro en 1961. Empezó a frecuentar redacciones desde 1980 y llegó a la televisión en la década de 1990, como un periodista farandulero, un rubro que todavía sigue siendo su principal ingreso pero del que ha logrado diversificarse: también conduce un periodístico radial de mucho alcance, Ciudad Gotik, es un empresario periodístico (la revista Paparazzi, el sitio primiciasya) y un hombre muy cercano al poder, como deja entrever siempre que puede. Le encanta, dice, unir gente y en ese sentido ha estado detrás de negociaciones políticas y televisivas bastante sonadas.

Un largo tramo del libro está dedicado a la disputa con su exesposa Silvia DAuro. Ahí están sus dos hijas (Morena y Rocío), inocentes protagonistas de todo ese entuerto. Rial no economiza dardos hacia su exesposa y no para de declararles el amor a sus hijas y de sentirse orgulloso de ellas. Siempre es bueno saber de un padre con ese amor. Igual, por momentos da pudor que se muestren tantas mezquindades. Ese es el interés del libro, es de suponer.

Paralelo a esa historia, está su romance con Mariana Antoniale, una mujer 25 años más joven que él, con quien también tuvo sus idas y venidas. Ahora están juntos y, a juzgar por Rial, bien enamorados y en busca de un hijo. El largo capítulo final está dedicado a ella. Y las palabras finales del libro están llenas de amor hacia Antoniale, Morena y Rocío.

Después están sus peleas con Diego Armando Maradona, Gerardo Sofovich, Mirtha Legrand, Lucho Avilés, entre tantos otros. Por supuesto hay un despliegue interesante de los detalles del alejamiento de Luis Ventura, su mano derecha durante tres décadas de Intrusos en el espectáculo. Rial lo hizo para ayudarlo en un momento difícil y aún, dice, se deben una buena charla.

Yo, el peor de todos refiere a lo que Rial cree que la gente piensa de él y que incluiría, según su propia lista, que es "mafioso y apretador", que "se caga en todo el mundo", "hace periodismo basura" y el que se "enganchó con una pendeja refuerte" o "que no se arrepiente de nada", entre otros items. Es difícil saber si la gente dedica tanto tiempo a pensar en cómo es Rial pero que todos sus libros sean best-sellers quiere decir algo. No hay términos medios: o se lo ama y disfruta el libro o se lo odia y el tono va a resultarle petulante.

Buscar acá talento literario, es una tarea infructuosa e innecesaria. Desde hace años, Rial sabe lo que la gente quiere y cómo lo quiere y con este libro lo vuelve a demostrar.

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