FOTÓGRAFO DE MUESTRA

Seguir los pasos de una figura que tiene historia

La muestra Vaqueros de América de Luis Fabini, en el CCE.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El fotógrafo uruguayo anduvo 10 años por América. Foto: Marcelo Bonjour

Recibió su primera cámara a los siete años, en uno de los tantos viajes que como hijo de un diplomático uruguayo y una peruana le tocó hacer. Desde entonces, Luis Fabini fotografió los Andes desde el aire, los rascacielos belgas, hizo autorretratos, trabajó en moda y publicidad y aprendió a usar esa herramienta como elemento de expresión. Hasta que se cansó y se embarcó, hace más de una década, en su primer proyecto personal fotográfico: acompañar a un maestro zen, aprender de él, ser su asistente, y retratarlo cada vez que se pudiera.

Cuando esa travesía estuvo terminada, Fabini dejó de lado su condición cosmopolita y hurgó en aquellas primeras memorias que lo conectaban directamente con el campo uruguayo. "Las manos de los gauchos, las caras, el fuego, el olor a carne chamuscada, ensillar de noche: eso estaba grabado en mí y en un momento decidí que quería ir en busca de esos tipos", cuenta a El País en el Centro Cultural de España, donde el martes inauguró la muestra que nació de esa añoranza.

Vaqueros de Américas es el resultado de un recorrido que empezó por el norte uruguayo en 2003 con 20 dólares en el bolsillo, y que se extendió luego por 10 años y buena parte del suelo americano, primero utilizando películas y después con cámara digital. El fotógrafo se fue a seguir el rastro de la identidad vaquera, que acá se conoce como gaucho pero que cambia de nombre según la región: es cowboy en Estados Unidos, charro en México, llanero en Colombia y Venezuela, chagra en Ecuador, chalán en Perú, huaso en Chile y gaúcho, pantaneiro o vaqueiro en Brasil.

"A Ecuador debo haber hecho más de 10 o 12 viajes a caballo, de 10 días cada uno", repasa Fabini. "Estuve todo el tiempo que fue necesario porque mi trabajo se funda en los vínculos que voy creando. Voy al otro y para eso tengo que saber quién es, saber cómo vive, generar una amistad".

En Vaqueros de América, que inauguró esta semana y permanecerá en el Centro Cultural de España hasta junio (se puede visitar de lunes a viernes de 11.00 a 19.00 y sábados hasta las 17.00, con entrada libre), están entonces esos amigos, en retratos en primer plano, montando sus caballos en paisajes áridos, viviendo su día a día.

La muestra también se inauguró hace un mes en Canadá (en el marco del Exposure Photography Festival) donde además está editado el libro de este proyecto, y no se sabe aún por dónde seguirá. Lo que ya tiene claro Fabini es cuál será su siguiente proyecto fotográfico: Cosechas, un recorrido latinoamericano por los cultivos más auténticos posibles, muchos de ellos con raíces indígenas, que ya empezó a tomar forma.

—¿Cómo te financiás?

—Nunca sabés cómo se financia. Hay momentos que tenés plata y otros que no, hay momentos que te ayudan amigos. Tuve la suerte de que la New York Foundation for the Arts me ayudó por unos años y eso fue fabuloso. Ahora me financio vendiendo fotos a coleccionistas, pero no es fácil.

—¿Y qué querés que la gente vea en tus fotos?

—Yo no fotografío para los demás, fotografío para mí, siento que me estoy expresando a través de la cámara. A mí la fotografía en sí misma no es algo que me apasione, me apasiona lo que puedo hacer con una cámara. Yo creo en una fotografía subjetiva, creo en lo que veo. Y ahora toca compartirlo, abrir una ventana a un lugar que la gente no conoce.

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