Entrevista

Para el presidente del Museo Picasso de París "en Uruguay estaba el deseo de ver a Picasso"

Laurent Le Bon habló con El País de la muestra que se inaugura mañana en Museo Nacional de Artes Visuales

Laurent Le Bon
Laurent Le Bon, presidente del Museo Picasso de París en el Museo Nacional de Artes Visuales. Foto: Fernando Ponzetto

Laurent Le Bon, es, desde 2014, el presidente del Museo Picasso más importante del mundo, el de París, que es el que más obras aporta a Picasso en Uruguay, la muestra que se inaugura, mañana, viernes, en el Museo Nacional de Artes Visuales. Está contento de traer su obra a un país donde, dice, hay una gran creación cultural, un amor a Francia y un gran deseo de ver a Picasso. Eso, más la interacción de instituciones francesas y uruguayas, creó, dice, la “alquimia” para que llegue la exhibición.

Le Bon, quien ha dirigido el Centro Pompidou-Metz y fue finalista para dirigir el Louvre, charló con El País al rato de haber llegado a Uruguay para la inauguración de la muestra.

—¿Cuál fue su primer encuentro personal con la obra de Picasso?

—Mi abuelo me regaló un libro de Picasso y nunca pensé que 40 años después me iba a cruzar con él en el mundo de los museos. De hecho, ese libro era sobre sus períodos azul y rosa y hace dos años tuve la suerte de hacer la curaduría de una muestra de esos períodos en el Museo de Orsay de París a la que concurrieron 700.000 visitantes. Es la muestra más exitosa del museo en toda su historia.

—¿Y cuál fue la primera obra que lo impactó de aquel libro que le regaló su abuelo?

—No recuerdo una obra en particular: lo que me impresionó y me impresiona aún hoy es su diversidad, fue su aspecto caleidoscópico. Se me suele preguntar cuál es mi Picasso preferido pero es muy difícil decirlo porque se dice que hizo más de 50.000 obras. Así que depende un poco del humor del momento. Por ejemplo hoy estamos en un hermoso país, el tiempo es agradable, todo el mundo está feliz, entonces estoy tentado de elegir una obra alegre, como justamente es el periodo rosa a pesar de que tiene un lado melancólico. Pero en otro momento podría ser más oscuro, como en Francia que está en un período un poco de crisis. Eso es Picasso.

Muestra

Ya hay horarios agotados

 Por primera vez, el Museo Nacional de Artes Visuales cobrará entradas para una muestra: salen 250 pesos y están en venta en Tickantel. Los martes, el ingreso es gratuito, pero hay que sacar la entrada a través del mismo servicio. Hay que pedir hora y hay 10 turnos por día entre las 10.00 y las 20.00. A cada hora pueden entrar 400 personas, que se pueden quedar todo lo que deseen en el museo. Se venden entradas hasta el 30 de junio, el último día de la muestra. En el sitio de Tickantel se avisa que ya hay horarios agotados, principalmente los días martes y que en general “quedan pocas localidades” para el resto de los días.  

—La expectativa en Uruguay es grande por la llegada de la muestra. ¿Qué es lo mantiene la vigencia de Picasso, un pintor que abarca todo el siglo XX?

—Cuando ponemos en los motores de búsqueda en internet “artista”, suele salir “Picasso”. Para mucha gente es el símbolo del arte; forma parte de esos grandes artistas universales como Leonardo Da Vinci. Y Picasso, tiene esa misma voluntad en el fondo de dominar a través de todos los tipos de medios. Es un verdadero artista contemporáneo; todo lo que tocó lo transformó un poco, como Midas, en oro.

—¿Qué peso tiene en esa vigencia, el que haya sido una celebridad de su tiempo y que el mundo esté tan familiarizado con su figura pública?

—Un punto central justamente para comprender a un artista es ese diálogo entre obra y vida. Se han escrito miles de páginas sobre ese diálogo y justamente lo que vemos en la muestra que armó Emmanuel (Guigon, curador de Picasso en Uruguay), nos hemos abstraído un poco de este contexto. No hicimos “Picasso y las mujeres”, “Picasso y el amor”: lo que nos interesa en el fondo es su revolución creativa permanente. Picasso, rápidamente, ya desde los 30 años, no tuvo más problemas de plata y podría haber caído en un nihilismo artístico menos interesante o, en todo caso, en una obra menos interesante, pero al contrario, conservó la fuerza de la energía creativa en el día a día hasta el final.

—¿Por qué el proyecto Picasso Mundo y por qué iniciarlo en Uruguay?

—Uruguay es un país de gran creación artística y con una relación de amor con Francia. Soy responsable de una colección nacional, pero eso no quiere decir una colección nacionalista. Es una colección que exhibo con mi equipo en el Hôtel Salé (donde está el Museo Picasso en París), pero fundamentalmente es una obra para todos. Y a veces se logra una alquimia. Con el Ministerio de Educación y Cultura, con el MNAV, la embajada de Francia, mi colega del museo Picasso Barcelona, las energías positivas estaban y entonces dijimos “¡vamos!”. Las aventuras hermosas hay que concretarlas. Había un suelo fértil y eso no sucede en todos los países. Y la otra hermosa idea es mostrarlo donde hay un deseo de verlo. Y Picasso como en muchos asuntos donde juega el amor, necesita pruebas de amor.

—Para mucho público uruguayo va a ser la primera vez que se enfrente a una obra original del artista. ¿Cómo será esa experiencia?

—No solo para los uruguayos, sino para todo ser humano y más en un país donde hay un deseo de conocerlo. No se van a decepcionar. No hay ningún otro artista en la historia del arte que sea como Picasso. Después, evidentemente, está la dimensión del mito. Pero que hay que romper un poco el icono para estar en contacto con la realidad. Es alguien que nos enseñó a ver el mundo de una forma diferente. Es lo que ya vemos en la primera sala de la muestra: la revolución cubista, un siglo después, sigue siendo una revolución muy contemporánea. Picasso siempre supo comprender su época, asimilarla y hacerla avanzar.

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