El escritor se involucró con la izquierda nacional, con elogios y críticas

La política en el centro de una visión que influyó al progresismo

La etiqueta de escritor político es algo que rechazo, porque me limita y amenaza convertirme en un autor panfletario, a las órdenes de algún partido o alguna religión, y eso no tiene nada que ver conmigo", dijo en enero de 2013 Eduardo Galeano, un autor que con Las venas abiertas de América Latina influyó a buena parte de los políticos progresistas del continente, al punto tal de que en la Cumbre de las Américas de 2009 el entonces mandatario venezolano Hugo Chávez le regaló una copia a su par estadounidense, Barack Obama. 

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Mujica y Topolansky visitaron a Galeano poco antes de su muerte. L.Carreño.

Su fallecimiento conmocionó ayer a la izquierda uruguaya, con la que se identificaba.

La noticia de su muerte se conoció al finalizar la sesión del Consejo de Ministros de este lunes, por lo que el primero en referirse a ella fue el ministro de Economía y Finanzas Danilo Astori, quien expresó "condolencia y dolor" ante la situación. Luego tomó la palabra el prosecretario de Presidencia, Juan Andrés Roballo, quien señaló que el escritor y periodista "es una personalidad que trasciende con dimensión nacional e internacional".

Además, en nombre del presidente Tabaré Vázquez, Roballo convocó a los ministros a acompañar "en este momento de pérdida y tristeza" en el velatorio, que será hoy entre las 15.00 y las 20.00 en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, según se informó desde Presidencia. Galeano, aunque se mantuvo distante del ejercicio político formal, tuvo implicancia directa con el Frente Amplio, tanto así que en 2014 apoyó a la senadora Constanza Moreira en su precandidatura a la Presidencia de la República, adhiriendo a la lista 512 "Alternativa Frenteamplista" y asumiendo un "compromiso solidario" con quien veía como "mensajera de buenos vientos".

"Murió nuestro querido, admirado y brillante Galeano. Ya no está, ya no escucharemos más la cadencia de su voz susurrando en nuestro oído. Ya no reiremos más disfrutando su versión de esta vida, que era quizá su principal talento. Ahora ya no más. Ya no más con nosotros. Y nosotros qué solos, qué tristes, qué noche de repente en la mitad del día", escribió Moreira en sus redes sociales para despedirlo.

El apoyo de Galeano a Moreira hizo recordar su enfrentamiento con Tabaré Vázquez, a quien respaldó de cara a las elecciones de 2005, considerándolo un líder "típico de los nuevos tiempos", quien ganó su prestigio "en buena ley, desde el pie como quería Zitarrosa", según le dijo a Página 12 en 2005. Dos años después el panorama había cambiado y terminó acusándolo de "traicionar la voluntad popular" cuando el mandatario decidió impulsar la construcción de papeleras en el Río Uruguay.

Con el expresidente José Mujica su vínculo fue más estable; de hecho, el actual senador y su esposa, la senadora Lucía Topolansky, contaron que lo habían visitado poco tiempo antes de su fallecimiento. "Fue una tácita despedida", dijo ayer la candidata a la Intendencia de Montevideo. "Era intelectualmente brillante, alguien que se hizo a sí mismo", elogió Mujica, al tiempo que Topolansky destacó que su ejercicio político por fuera "desde las letras".

Para Galeano, Mujica fue el presidente que más se pareció a lo que son los uruguayos, "a las raíces más hondas de la indentidad nacional". Cuando este último asumió como mandatario en 2010, el escritor estuvo presente en la ceremonia realizada en la Plaza Independencia y aseguró vivir ese como un día "de celebración" y también "de compromiso".

La política y la familia.

Su primo Conrado Hughes, expresidente de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto en el gobierno de Luis Alberto Lacalle, recordó a Galeano en diálogo con El País, explicando que tenía con él una relación "exclusivamente familiar".

"Siempre fue brillante, pero sus escritos políticos nunca los compartí", señaló Hughes, quien eligió como sus libros favoritos El fútbol a sol y sombra y Días y noches de amory de guerra. "Este último fue premio Casa de las Américas, un premio al que yo nunca aprecié porque lo da Cuba. De todas formas, el libro es fantástico", puntualizó.

Hughes resaltó de su primo que manejaba "las pausas y las respiraciones y los énfasis" de manera "muy talentosa", y opinó que la gente aprecia más sus relatos "que sus concepciones políticas".

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