IMPERDIBLE

Tres expertos eligen tres obras de Picasso que no te podés perder en la muestra en Uruguay

Hoy se inaugura la gran exposición del Museo Nacional de Artes Visuales y acá te adelantamos algunas impresiones

Realmente es emocionante ver más de 40 obras de arte de Pablo Picasso en el Museo Nacional de Artes Visuales. Y obras de primer nivel, que recorren una parte significativa de la inmensa trayectoria del egregio artista malagueño, tanto en cronología como en catálogo de estilos, formas, colores y principios estéticos. Sin duda, una exposición imperdible.

Ubicada en el gran salón de la planta alta del museo, el lugar fue hábilmente fraccionado en espacios menores, para concretar un recorrido cronológico, lineal. Una foto de Picasso joven recibe al visitante: y la imagen está muy bien colocada ahí, e invita a reflexionar sobre ese joven pintor, cuando todavía tenía toda una carrera por delante, y no había pintado muchas de las obras que el espectador está por contemplar.

Picasso en Uruguay tiene un montaje muy bien concebido y realizado, con amplio uso del espacio, sobre paredes blancas que jerarquizan los cuadros. El trayecto que el visitante puede realizar es cronológico, y abarca desde el modernismo del Novecientos hasta sus experiencias maduras, de la segunda mitad del siglo XX.

PIcasso en Uruguay
Picasso en Uruguay. Foto: Leonardo Mainé

Recorrer la exposición implica ir paso a paso. Contemplar en Montevideo, por ejemplo, obras como Buste, de 1907, de notable estilo cubista, es a la vez una profunda experiencia artística y emocional. Ese hermoso óleo sobre tela, que nació como estudio de Les Demoiselles d’Avignon, no es solamente una pieza clave en la historia del nacimiento de las vanguardias históricas: su presencia en Uruguay habla de una cuenta pendiente que en este momento está siendo saldada, a través de esta gran exposición.

Motivos para el asombro hay de sobra. En la exposición aparece el Picasso más volcado a los procesos de abstracción, y el más pegado a lo figurativo, y hasta con elementos fuertemente miméticos. También el gran dibujante, el conocedor de la figura humana, las ropas, los movimientos, el rostro y sus expresividades. Hay cuadros que son prodigio de síntesis, y otros que desbordan en sensualidad y hedonismo. Hay ejemplos del cubismo más abstracto, y del más figurativo.

La exposición permite ver la fecundidad de Picasso, su desborde cromático, la convicción y la certeza con que pintaba. Desde la fiesta del color hasta los juegos de matices en gris, el conjunto de obras ofrece una paleta asombrosa. Y a través de un desfile de piezas, muchas de ellas verdaderos símbolos de la pintura del siglo XX. Maya à la poupée, de 1938, es uno de los grandes ejemplos. También Dormeuse aux persiennes, de 1936, otro de los cuadros magníficos de esta muestra.

En obras que van desde muy pequeñas en tamaño, hasta medianas y grandes, el visitante encuentra todo tipo de temas y motivos, entre ellos, la exaltación del cuerpo humano, la fascinación del hombre ante la mujer, la naturaleza, el amor. Y también, lógicamente, la lección estética de Picasso, y su libertad creativa y compositiva. Hasta el humor del notable artista español se puede percibir en más de un cuadro. Y todo eso desde el conocimiento de las técnicas, pero también desde una gran libertad en la factura, donde no hay miedo a dejar la marca del trazo del pincel.

PIcasso en Uruguay
Picasso en Uruguay. Foto: Leonardo Mainé

Este viaje por los originales de la mano de Picasso abre en una antesala, con una detallada cronología de su carrera, donde no faltan sus vínculos con Joaquín Torres García, que la muestra subraya. También comprende esculturas, así como un conjunto de originales cerámicas, que permiten tomar contacto con otra de las facetas en las que el artista sobresalió. Un apartado con proyección de películas de época exhibe un conjunto de rarezas documentales, mientras que fotos y otros textos y documentos permiten una aproximación a Picasso desde múltiples frentes.

Sacarse una selfie junto a un cuadro de Picasso parece una frivolidad, y de hecho lo es. Pero para muchos uruguayos, verdaderamente pararse ante un Picasso es algo totalmente excepcional, y no solo puede ser motivo de emoción, sino de euforia. Y la exposición, lógicamente, permite saltar de un Picasso a otro, en una fiesta estética poco frecuente por estas latitudes.

Uruguay estuvo lejos de ser pionero en materia de Picasso. Por el contrario, quizá porque la Primera Guerra Mundial se vivió a la distancia, desde la singularidad del país batllista, fue que el modernismo se prolongó tanto en la cultura uruguaya, y las vanguardias históricas fueron entrando tardíamente. Y quizá por toda esa larga historia, es que hoy, ver toda esta colección picassiana junta, puede redoblar la emocionalidad del visitante de esta exposición.

claves

Cinco preguntas al director del MNAV

La exposición Picasso en Uruguay, que se estima será vista por 350 mil personas, va a tener visitas guiadas para todo público, aunque todavía está por organizarse el calendario. También habrá una agenda de charlas, con conferencistas nacionales y extranjeros.

“Me parece sádico tener cinco cuadras de cola para entrar al museo, por eso se implementó este modo de ingreso, con día y hora a través de Tickantel”, explicó Enrique Aguerre a El País, al dar detalles sobre la modalidad de ingreso a la exposición.

Por ahora se publicó un catálogo preliminar, y en dos semanas se editará el catálogo definitivo, más completo. Habrá una edición de tapa dura y otra económica. El precio de los catálogos se buscó que fueran accesibles, y se buscará subir una edición web.

Sobre el costo de la entrada ($ 250), Aguerre puntualizó: “Lo recaudado será para los gastos que implica una exposición de esta índole, y con eso buscamos retirarle carga al Estado”.

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