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La necesidad tiene cara de best seller

¿Cómo se escribió La chica del tren de Paula Hawkins?

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Hawkings escribió la novela desesperada por dinero. Foto: Google

En retrospectiva, Paula Hawkins se da cuenta que haber enviado su novela sin terminar a los editores, antes de haber escrito las explosivas escenas finales, pudo ser un descarado acto de autoconfianza. En aquella época, estaba desesperada por dinero. "Estaba quebrada", dice Hawkins. "La chica del tren era mi última apuesta".

Le salió bien. La chica del tren, una novela de suspenso sobre la desaparición de una joven, armada a través del relato de tres narradoras femeninas, es uno de esos fenómenos editoriales mundiales con millones de libros vendidos. En Ururguay la distribuye Planeta y va por su cuarta edición.

La idea para la historia le vino en su viaje matinal en tren, mirando los patios de las casas. Se preguntaba qué haría si viera algo siniestro. "Qué pasa si en un viaje en tren ves algo?", se preguntó. ¿Cómo te presentarías como testigo?"

Como una escritora desconocida, Hawkins no estaba llamada a ser una instantánea sensación internacional. Las novelas policiales estadounidenses suelen funcionar muy bien en el exterior. Pero al revés nunca es fácil, a no ser que te llames J.K. Rowling o Lee Child. Pero La chica del tren podría haberse beneficiado por una ola de novelas de suspenso poco convencionales y populares que han erosionado la ya delicada frontera entre ficción literaria y policial. Sarah McGrath, que compró los derechos de La chica del tren como editora en jefe de Riverhead, dice que normalmente no lee o compra thrillers pero hizo una excepción con la novela de Hawkins. "Somos una editorial pequeña pero este libro está tan bien escrito que tenía que estar con nosotros".

Y todo empezó con lo que fue una movida mercenaria de Hawkins para reinventarse como escritora de suspenso.

Nacida y criada en Harare, Zimbabwe, Hawkins, que tiene 43 años, creció rodeada de corresponsales extranjeros que iban a visitar a su padre, un profesor de economía y periodista financiero. Se mudó a Londres con su familia a los 17 años. Cuando sus padres volvieron a Zimbabwe, se quedó , fue a Oxford, estudió economía, política y filosofía y consiguió un trabajo como periodista económica en el Times de Londres. Escribió The Money Goddess, un libro de consejos financieros para mujeres que ahora parece avergonzarla.

Dos años después, con sus finanzas flaqueando, decidió probar el tipo de historia que le gustaba leer. Reflotó una vieja idea de un personaje que lucha con su alcoholismo y que frecuentemente se olvida de las cosas, algo que pronto se vuelve en su contra cuando quizás haya visto un crimen del que no se acuerda mucho.

Hawkins escribió la primera mitad en unos fervorosos cuatro meses, y su agente la envió a las editoriales a ver si alguien picaba. Se pelearon por ella.

La chica del tren transcurre en un suburbio londinense donde la protagonista, Rachel, ve su vida diluirse en gin tonic después de haber intentado, sin éxito, quedar embarazada y que su marido la dejara por otra mujer. Rachel se obsesiona con otra pareja a la que ve todas las mañanas desde la ventanilla del tren. Cuando la mujer, Megan, desaparece, Rachel se convence de que vio algo crucial para resolver el misterio. Pero no puede confiar en su memoria.

Los temas de violencia doméstica, alcohol y abuso de drogas, y la difícil cuestión de si la gente conoce realmente a sus parejas o a sí misma, hace que la historia sea más compleja que el policial promedio.

En Octubre llega al cine

Una novela como La chica del tren es el sueño de cualquier editor: un éxito literario que está clarísimo va a ser un éxito en el cine. La versión de Hollywood se estrena el 7 de octubre con Emily Blunt en el papel de Rachel, una opción rara teniendo en cuenta que en la novela su personaje tiene sobrepeso y está descuidada. La dirige Tate Taylor, el de Historias cruzadas.

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