CÉSAR DI CANDIA

"La narrativa no funciona nada aquí en Uruguay"

Periodista de larga carrera, autor de una veintena de libros, unos más literarios, otros más periodísticos, Di Candia presenta El pleito de la Princesa de Gales y otros relatos, donde ofrece una mirada humorística e irónica sobre el entorno social.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
César Di Candia. Foto: Darwin Borrelli

El lanzamiento del libro, editado por Fin de Siglo, es este jueves 8 a las 19:00 en la Asociación Cristiana de Jóvenes (Colonia 1870), junto a Gerardo Sotelo y Jaime Clara.

—¿De cuándo son los textos que integran este libro?

—Es una recopilación: hay cosas nuevas, que hice el año pasado y este año, y otras que son un poco más antiguas. Son relatos humorísticos, la mayoría satíricos, un reflejo de la sociedad deformado por el humor.

—¿Ves en Uruguay lectores para la literatura humorística?

—No sé, las costumbres han cambiado tanto. Y el humor ha cambiado tanto. Pienso que hay gente que busca escaparse de la solemnidad. Y los libros demasiado conceptuales ya no funcionan tanto. Sé por los libreros y los editores que lo que funciona bien son los temas vinculados con la sociedad, la política. Lo que funciona en este momento son ensayos, no demasiado profundos. La narrativa no funciona nada aquí en Uruguay, ni el cuento ni la novela. En este momento no: de pronto, dentro de tres años sí. Han cambiado los hábitos. Netflix. La gente me dice, yo antes leía de noche, ahora veo películas. La tecnología ha desplazado mucho a la lectura de entretenimiento.

—El humor de la televisión y la web, ¿sentís que compite con esta literatura humorística?

—El humor de la televisión, sobre todo de la Argentina, que es la que se ve acá, no tiene nada que ver con esto. No creo que haya una sola persona que le guste ese humor, que vaya a comprar este libro. Son dos tipos de humor totalmente distintos. Aquel está mucho más jugado a lo directo, al sexo, a la mala palabra. Lo mío es mucho más irónico, más dedicado a actos de costumbres que nos impone la sociedad.

—Tú entrevistaste a Mecha Bustos.

—Sí, la pobre estaba en una piecita, muy venida a menos, una cosa muy penosa fue. Tenía un cuartito, con una camita y una mesa, y un premio Florencio arriba de la mesa de luz. Era muy viejita, y la habían robado en la calle, le habían sacado lo poco que llevaba, y tirado al suelo, fracturándole la cadera. Le había pasado de todo. La encontré pobre y solitaria. Sé que le pasaban una pensiones, con las que vivía muy pobremente. Inmerecido: fue una excelente actriz. Merecía (y sigue mereciendo), un recuerdo de la gente.

—Es brava a veces la vejez de los artistas...

—Como al tenor Soler. Lo encontré en un barrio perdido, en una calle perdida, en una casita que no sabés lo que era. Vivía solo, con una empleada que le hacía la comida y se iba. Lo encontré escuchando un casete, que sonaba horrible, de su propia interpretación: se escuchaba a sí mismo. Una cosa tan patética me pareció. Olvidado de la gente, absolutamente. Era un fenómeno, en otro país hubiera sido venerado. Un hombre que cantó con María Callas.

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