ARTE Y EXPOSICIONES

Un Murakami que hace tiempo que no se veía

Se reeditó La caza del carnero salvaje, vieja novela del japonés.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El eterno candidato japonés, Haruki Murakami. Foto: Archivo El País.

La caza del carnero salvaje de Haruki Murakami, que acaba de publicar el sello Tusquets Editores, ya se conocía en español por una edición de Anagrama de 1992; había sido publicada originalmente en Japón en 1982.

Murakami es, quizás, el mejor y, sin duda, el más renombrado internacionalmente de los escritores japoneses. Sus novelas —una decena a esta altura— le han conseguido un público leal y global al que, paralelamente, se ha sumado el reconocimiento de la crítica y de la Academia: es un lugar común decir, cada año, que es el favorito para el Nobel de Literatura. Aún no lo ha conseguido; el único escritor japonés Nobel es Yasunari Kawabata.

La caza del carnero salvaje es el capítulo final de la llamada "trilogía de la rata" que comprende sus tres primeros libros publicados y una secuela no oficial, Baila, baila, baila, editada en 1998. Cada episodio se lee como una unidad aunque comparten narrador, la rata.

Otro lugar común es decir que Murakami es el más occidental de los autores japoneses. Es verdad. Aquí, con influencias de Kurt Vonnegut o Raymond Carver y la musicalidad del jazz, Murakami cuenta la historia de un publicista, una foto, unas ovejas, una financiera internacional y un hombre vestido de carnero. Los seguidores de Murakami saben que todo es posible en su literatura.

En su momento, The New York Times dijo que esta novela era "un audaz avance en una categoría de ficción internacional que podría llamarse la novela transpacífica. Juvenil, lunfardo, político y alegórico, Murakami es un escritor que parece conocer cada novela americana actual y cada canción popular. Sin embargo, con su entorno urbano, personajes yuppies y una sutil sensación de misterio, incluso de amenaza, La caza del carnero salvaje está claramente enraizada en el Japón moderno".

Y esas virtudes siguen presentes 24 años después de haberla conocido por primera vez.

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