JOSÉ m. BRoto

"Mis cuadros son huellas de un posible mundo"

Dos muestras simultáneas (en el Centro Cultural de España y en la Galería Xippas) permite a los uruguayos volver a encontrarse con la obra de este artista nacido en Zaragoza.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
JOSÉ M. BROTO. Fernando Ponzetto.

La exhibición, llamada Mundos, está integrada por obras que Broto produjo durante una residencia en Montevideo a comienzos de año. Las muestras están abiertas hasta fines de septiembre.

—¿De dónde salieron estos Mundos suyos?

—Está claro que no soy un pintor figurativo y cuando ves mi obra no se pueden establecer parecidos, ni retratos, ni nada. Lo que yo quiero es plantear imágenes que no necesariamente remitan a un mundo exterior sino que presenten otro mundo. Así, estos cuadros son como huellas de un posible mundo.

—Es uno muy colorido.

—Para mi los colores son como una parte estructural de los cuadros. No son un adorno, ni algo que se pone para embellecerlo sino que es una cosa totalmente constructiva. Y eso lo defiendo mucho porque hay ciertas corrientes que al color le suelen dar una función decorativa. Y hasta se piensa que cuando un artista usa color es para tener éxito.

—El color siempre ha estado muy presente en su obra.

—Sí, como que pasé de la sombra a la luz. Ahora uso mucho más los colores y son un factor que pongo en evidencia en mi obra. Mi uso del color es intuitivo pero tengo esquemas, algún trasfondo geométrico.

—Algunas imágenes me remiten a una mirada científica. ¿Le interesa la ciencia?

—Bueno, no sé. Si parecen construcciones celulares. Me interesa la ciencia pero no hago una interpretación de eso más allá de coincidencias visuales o formales. Pero eso es un tema del que lo mira.

Mundos incluye obra que hizo durante su residencia en Uruguay a comienzos de año. ¿Cómo fue esa experiencia?

—Muy bien. Estuve trabajando en el Centro Cultural de España. Igual, no era mi primera vez en Montevideo: hace 12 años hice una exposición bastante grande en el Subte. Ahora hicimos un pequeño taller con artistas de aquí que resultó en un políptico que está en exhibición en el CCE.

—¿La música es importante en su obra? Pienso en su muestra Grandes partituras.

—Me gusto mucho la música, trabajo con música y conozco a muchos intérpretes españoles con los que incluso he trabajado. Incluso en esta muestra hay un video sobre un trabajo con el compositor José Manuel López López.

—Vive en Mallorca, ¿cómo cambió eso su obra?

—La luz es muy bonita y siempre ha sido un lugar de pintores. Joan Miró, por ejemplo. Y los artistas están bien vistos. Es curioso porque en los bares, por ejemplo, siempre hay obras de arte.

—Es bueno saber que hay lugares donde ser artista está bien visto.

—No te tratan mal. Y hasta te respetan y todo (se ríe). Y en Mallorca, mis cuadros son mucho más luminosos pero eso me salió naturalmente.

—Tiene un carrera de casi 50 años. Cuáles son los cambios en el mundo del arte que le han impresionado?

—El baile de precios es algo totalmente sin sentido. Y esa especie de orientación de que las exposiciones tienen que tener un componente de espectáculo sino no interesan demasiado. La pintura en general era algo que movía a la contemplación y no al gran espectáculo. En mis muestras no hay mucho show.

—En una entrevista aseguraba que siempre se ha resistido al realismo. ¿Cómo lo consiguió?

—Nunca me tentó. Enseguida me di cuenta que me interesaba más el arte contemporáneo. Y me parece más estimulante hacer esta clase de trabajos que hacer retratos.

—Y en la abstracción siempre está la posibilidad de construir su propio mundo.

—Exacto. Eso es lo que me interesa. Que los espectadores sean capaces de reconstruir el cuadro desde su propia perspectiva. Y nunca hay dos que piensen lo mismo.

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