De Suiza a Montevideo

De un manifiesto controversial a una excárcel de Montevideo

Barbara Polla, la intelectual suiza que curará una exposición en Uruguay

Barbara Polla estuvo en Punta del Este, el pasado enero. Foto: Difusión
Barbara Polla estuvo en Punta del Este, el pasado enero. Foto: Difusión

En sus 57 años, la suiza Barbara Polla ha sido médica -trabajó para la universidad de Ginebra y la facultad de Medicina de París- y política -fue consejera municipal de Ginebra, diputada del Gran Consejo del cantón de Ginebra y diputada nacional-, y una promotora del arte.

En 1991 comenzó una carrera como galerista de arte en Ginebra, donde presenta exposiciones dedicadas a artistas contemporáneos e hipercontemporáneos (en enero estuvo en Este Arte con su galería Analix Forever); y además ha escrito obras relacionadas con el papel de la mujer y del hombre en la sociedad actual, proponiendo un feminismo distinto. O sea, ha tenido una vida apasionante.

Como si esta ruta de vida no fuese suficiente, el mes pasado fue una del centenar de intelectuales francesas que firmó el que publicó el periódico Le Monde, cuya cara más visible fue Catherine Deneuve, y que criticó entre otras cosas al “puritanismo sexual” de campañas como la del #MeToo.

A todo esto se agrega que será la curadora de la exposición Connections que se inaugurará en diciembre en el Espacio de Arte Contemporáneo, excusa por la que charló con El País.

—¿Hay una razón especial para hacer la exposición en el Espacio de Arte Contemporáneo?

—La antigua prisión de Miguelete tiene una fascinante arquitectura panóptica: una “delicia de Foucault”. Tengo un interés particular por el arte y la prisión; prisión entendida como cárcel pero también en nuestro cuerpo, género, sociedad y circunstancias. La prisión es un modelo posible para la absoluta necesidad humana de las conexiones. ¿Pero qué conexiones necesitamos? ¿Cómo nos conectamos con aquellos a quienes encarcelamos? ¿Cómo se conectan entre ellos y el mundo exterior? La exposición fue pensada y planificada con dos artistas (Janet Biggs y Yapci Ramos) y dos curadores (Paul Ardenne y yo), a los que debido al interés del tema y las conexiones que la exposición generó, agregamos al propio EAC y su director Fernando Sicco, y al artista Dagmara Wyskiel.

—¿Cuáles son las características de esta exposición?

—Las conexiones consideradas en la exposición son con nuestro entorno natural y entre nosotros, con el mundo tal como lo hicimos. ¿Cómo y por qué nos conectamos entre nosotros, nuestras sociedades y el mundo global? También queremos, a través de Connections, invitar al mundo, a través de contactos personales, tecnológicos, imágenes y textos escritos, conectarnos con nosotros mismos. Así, Connections pretende crear nuevas conexiones.

Barbara Polla, será la curadora de Connections que se realizará en el EAC en diciembre
Esta médico, político y galerista erá la curadora de "Connections" que se realizará en el EAC en diciembre. Foto: Barbara Polla

—¿Por qué firmó el manifiesto de las actrices francesas?

—En los últimos años, he estado publicando ensayos sobre cuestiones de género, desde la perspectiva de las mujeres como de los hombres. Siento que se requieren cambios importantes en la forma en que nuestras sociedades definen la masculinidad y la feminidad, y que necesitamos escapar de los estereotipos de los depredadores masculinos y las mujeres víctimas. La libertad de expresión que siguió a las acusaciones sobre el comportamiento de Harvey Weinstein es saludable y beneficiosa, pero las acusaciones no son suficientes para allanar el camino para el cambio. Necesitamos una nueva visión del futuro de la unión de mujeres y hombres. De ahí mi firma en este manifiesto, como advertencia de no adentrarnos demasiado en el proceso de acusación-victimización porque bien puede conducir a una mayor prisión en los estereotipos masculinos/femeninos, en lugar de ofrecer posibilidades de libertad compartida.

—Esas acusaciones que surgieron cuestionan la relación entre el arte y el artista. ¿Deberían eliminarse a Picasso o Gauguin, aunque podría agregarse a Roman Polanski o Woody Allen, de los museos o cinematecas, por sus comportamientos extraartístico?

—Estoy personalmente en contra de cualquier tipo de censura en el arte. La actividad creativa es aquella que nos hace humanos. Pongamos a Picasso, Gauguin Polanski, Woody Allen, Céline, Jhafis Quintero (que pasó 10 años en una cárcel en América Central) y al Marqués de Sade y más, juntos en la cárcel si así lo requieren sus crímenes, pero que el mundo lea sus libros, mire sus películas, admire sus obras de arte, esculturas, pinturas y videos.

—¿Cómo un médico y un político se hace galerista?

—Un médico y político está destinado a sanar a las personas y hacer del mundo un lugar mejor, a nivel individual como médico, y a nivel social como político. En cierto punto, sentí que podía hacer más con la política que con la medicina, así que me concentré en la política. Después de 12 años como político electo, pasé al arte y la escritura como una mejor manera, para mí, de compartir mis ideas y mis pasiones, y hacer que la gente se involucre con lo que estoy tratando de transmitir. También hay otros vínculos muy fuertes entre la medicina y el arte. Uno es el cuerpo: como médico, debes amar el cuerpo, y el cuerpo está en todas partes en el arte, lo otro es la muerte. Los artistas, como los doctores, de alguna manera, intentan resistir la muerte.

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