JUAN PABLO ESCOBAR

"Con el libro logré sanar mis heridas"

Pocos nombres son más asociados al narcotráfico que Pablo Escobar. Series de televisión y películas cuentan parte de su vida. “Mi padre nunca fue tan famoso como lo es hoy”, dice Juan Pablo Escobar.

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Juan Pablo Escobar. Foto: Archivo El País

“Es por la inversión en publicidad que está haciendo Netflix para enaltecer la figura del narcotraficante que fue mi padre”. Escobar, quien acaba de editar su segundo libro, Pablo Escobar in fraganti —secuela de Pablo Escobar, mi padre— donde se reúne con algunos allegados de su padre y con víctimas de su violencia.

—¿Cuál es su intención con este nuevo libro?

—Mi intención no es contar las historias de Pablo Escobar, sino ir un poco más allá y poder revelar al mundo la extensa corrupción que acompañó a mi padre. Una corrupción internacional de la que nunca se habla y de la que los mayores protagonistas son quienes más usan el dedo acusador para señalar a otros países en Latinoamérica como responsables de los problemas del narcotráfico. Cuando en realidad quienes más prohíben el narcotráfico a veces son los que más involucrados están en él.

—Su libro es un viaje para entender sobre algunos errores que cometió su padre, para intentar sanar las heridas, ¿siente que lo ha logrado?

Sin dudas que con el libro logré sanar mis heridas. Y me he encontrado con gente que a pesar de la violencia que experimentó por parte de mi padre y también la que experimentamos nosotros como familia por parte de sus enemigos, pues es una violencia que hemos querido dejar atrás y sanar. Y es a través del diálogo y la reconciliación que eso ha sido efectivo, no ha sido una mera teoría.

—¿Cómo fueron esos encuentros con enemigos de su padre?

Hablé con ellos y me hubieran podido matar en esas reuniones. No creas que fue algo sencillo. No fue una reunión en un café en la mejor avenida o en el mejor hotel, fue algo clandestino y podía pasar cualquier cosa.

—¿Llegó a dudar de que lo recibieran?

—Ellos sabían que yo no tengo malas intenciones y por eso me recibieron. La verdad es que también me jugaba la vida por intentar contar las historias de mi padre con responsabilidad. Y por reconstruir esas ruinas que quedaron del pasado criminal de mi padre, queriendo una Colombia diferente. Queriendo dejarle a mi hijo un legado diferente al que me dejó mi padre, para que no repita la historia de su abuelo.

—¿Qué hay que hacer?

—Soy un admirador de Uruguay como país y por cómo ha venido enfrentando el problema. Con el Estado haciéndose cargo de esos problemas y no dejándolos en manos de los narcotraficantes. Esas son medidas que invitan a la paz.

—¿Se refiere a la ley de regularización de la marihuana?

—En efecto. Esas son leyes que acercan la paz a los países latinoamericanos y los alejan de la violencia que patrocina la prohibición.

—¿La prohibición lleva al narcotráfico?

—La prohibición es el garante número uno de la violencia en Latinoamérica, los altos índices de corrupción y una industria difícil de parar que es la venta de armas.

—¿Lo sorprendió que se contactara con usted Aaron Seal, hijo de Barry Seal, el doble agente que mandó matar su padre?

—Sí, porque no me esperaba que una persona como él haya sido tan generosa y compasiva con nosotros. Porque él seguramente tenga un dolor muy grande por la pérdida de su papá, por la violencia que sufrieron como familia. Además del encuentro, que merece un capítulo aparte, el haber podido confrontar su información con la que yo tenía, nos permitió construir una historia muy completa sobre Barry Seal.

—Esa violencia de la que habla usted también la vivió cuando un coche explotó cerca de donde vivían. ¿Cómo fueron esos años violentos?

—Esa bomba creo que marcó y dividió a la historia de Colombia. Fue el comienzo de lo que conocemos como la era del narcoterrorismo en Colombia. Con el Sapo en el Cartel de Cali y desarrollado al máximo por mi padre que también tomó mano de esa misma tecnología para someter a un país ante el terror.

—¿Cómo era Pablo Escobar como padre?

—Yo no tengo ningún reproche hacia la figura del padre como tal. Conmigo fue un buen papá, me daba amor y nunca me invitó a que siguiera los pasos de él, sino todo lo contrario. Siempre me decía que tenía que aprovechar las oportunidades.

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