Artes plásticas

La libertad y la revolución detrás de exponer libretas

Exposición diaria puede visitarse en el Museo Zorrilla

Exposición Diaria. Foto Francisco Flores
 La muestra requiere de la interacción del público para reflexionar sobre el paso de los días.
. Foto Francisco Flores

A esta exposición hay que ir con tiempo y ganas de tomar asiento para pasar las hojas y apreciar todo el mundo que se esconde en una libreta. Y el tiempo es justamente una de las variables implícitas en los bocetos del español Ignacio Pérez-Jofre, en los hilos de la uruguaya Jacqueline Lacasa o en esos diarios en los que su compatriota, María Mascaró, registró cada una de las exposiciones que visitó desde 2004 hasta la actualidad, y que junto a otros artistas conforman Exposición diaria, que puede visitarse hasta el 19 de mayo en el Museo Zorrilla, de lunes a sábados entre las 14.00 y las 19.00.

“Creo que son una forma de intentar apresar la futilidad de los días, de una forma distinta, quizás más provechosa”, explica el curador español Juan José Santos a El País. Él, que lo que busca en parte es generar la reflexión en todo aquel que visite la muestra, reconoce que es “uno de los muchos que padece el miedo o angustia por la muerte”, y “un diario es una manera (tan inútil como otra) de enfrentarlo. Al aprovechar el día a día a través de la creatividad”, lo que ve es como una pequeña revolución frente a la devastación que produce el avance que “conduce a la nada”.

Pero además de esa “revolución” temporal, hay una transgresión espacial del límite de lo privado, de la intimidad del artista, que abre el lugar desconocido detrás de los cuadros acabados, esos que sí decide conscientemente exponer.

Para el curador, los diarios permiten ver elementos más frescos y puros, seguir al artista en el proceso de “acercarse al objeto de su interés”, y con esto, hay posibilidad de generar otras miradas y de encontrar “poesía donde parece no habitar emoción”.

Romper con ese muro no siempre es fácil, y Santos cuenta que hubo artistas que prefirieron seguir manteniendo la privacidad. “Hay recetas de cocina que no quieren ser develadas, así como datos personales que no fueron concebidos para ser vistos por otro”, dice, pero el contrapeso está en hacer más comprensible el sentido del resultado final. La otra cara es la de aquellos que crean sus diarios teniendo en claro que podrían ser mostrados, y para Santos, ese formato da también más libertad a la hora de que el espectador se siente a apreciar esos trabajos.

“Hay errores, ideas previas, intentos, pruebas, descartes, procesos, que son en el fondo lo que definen al artista”, señala y, entre los tantos propósitos que tiene Exposición diaria, está el de contrarrestar la pérdida de frescura y desnaturalización que se genera a veces en un proyecto curatorial a obra acabada, porque para Santos, el placer del artista no está “en la obra colgada en un muro”, sino en el descubrimiento.

El curador sabe que la recepción y la reflexión del espectador es siempre mutante, que depende de una predisposición, del estado de ánimo y de su experiencia, pero guarda la esperanza de que cuando el visitante llegue a su casa, empiece su propio diario y así se vuelva parte de esa revolución temporal.

El destaque de Mascaró

Encontrarse con los diarios de exposiciones de María Mascaró, que desde el año 2004 registra con imágenes, recortes de prensa y apreciaciones personales las muestras que visita tanto en Uruguay como afuera, para Juan José Santos fue un detalle divertido, por lo que estos diarios de la uruguaya están destacados en la muestra e incluyen una reseña que construyó durante el montaje de Exposición diaria, de la que es parte.

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