URUGUAYOS EN LA FERIA

Letras nacionales pisaron fuerte

En Argentina, Levrero está de moda, Escanlar es el nuevo mito y Galeano el más robado.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Editoriales locales acordaron próxima distribución con gran firma argentina. Foto: La Nación/GDA

En la Feria del Libro de Buenos Aires el stand de Uruguay era uno de los más chicos y estaba ubicado muy lejos de la puerta de entrada, a pocos metros del de la editorial local Criatura. Aunque su extensión era una décima parte del stand de Planeta o del de Santillana o del de Random House, fue uno de los más concurridos porque en Argentina Mario Levrero está de moda. Y porque la inflación triplicó el costo de los libros: las novedades editoriales uruguayas cuestan la mitad que una obra de Eduardo Sacheri y casi tres veces menos que la bibliografía de Martín Caparrós.

El evento más importante de la literatura argentina se celebró en La Rural, en pleno barrio Palermo. En los pasillos por donde habitualmente se mueve ganado, miles de personas caminaron apretadas durante los diecinueve días que duró la exposición. Miraron mucho pero compraron poco, porque el costo de los libros se incrementó en un 10% mensual desde diciembre.

Las obras para el público infantil ocuparon buena parte de las exhibiciones, y entre los libros más vendidos estuvo #ChupaElPerro, del youtuber chileno Germán Garmendia, que vendió 30.000 ejemplares. El libro costaba unos 630 pesos uruguayos.

Otro de los títulos populares fue Mentir a diario, de Víctor Hugo Morales, acerca de los mecanismos que utilizan los medios argentinos para "armar" ciertas noticias, según Morales.

Los nuevos.

El jueves pasado, cuando se celebró "El día de Uruguay", entre el público de la Feria había monjes, militares y embajadores. En el stand, los autores Agustín Acevedo Kanopa, Andrea di Candia, Damián González Bertolino y Carolina Cynovich brindaron luego de ser los protagonistas de una mesa redonda acerca de la nueva narrativa uruguaya, moderada por Blanca Rodríguez .

Luego de la charla, que fue amena y recibió varios aplausos, se vieron rodeados de curiosos y de algún que otro "perejil" atraído por los "pebetes" y el vino "celeste".

Cerca de ellos estaba Mario Bergara, el presidente del Banco Central, que minutos antes había presentado su nuevo libro Las nuevas reglas de juego en Uruguay. "Es un ensayo que analiza los últimos diez años de la economía uruguaya", explicó Roberto Lavagna, exministro de Economía argentino y uno de los disertadores de la mesa. El economista se mostró carismático en todo momento, escuchó a los cuatro escritores, los felicitó, y con un poco de vergüenza aceptó posar junto a ellos para la foto. "Digan crisis", bromeó antes de que sonara el click de las cámaras.

Los top cinco.

Uno de los representantes de la Cámara Uruguaya del Libro cierra la caja con una sonrisa: "hoy fue un buen día de ventas", dice. Entre las más solicitadas, estuvo la obra de Idea Vilariño, de Felisberto Hernández y, por supuesto, de Mario Levrero, que para algunos es "el Kafka uruguayo", para otros "una especie de Roberto Bolaño" e, incluso, "un pariente cercano de César Aira".

Criatura editora también está conforme. Ana no duerme, un libro ilustrado por Claudia Prezioso acerca de la canción de Luis Alberto Spinetta, despertó mucho interés entre el público. Lo mismo sucedió con El bobo del pueblo, de Leo Maslíah. Y, claro, con Levrero: "Algunos se llevaron cada libro que trajimos del autor", explicó el vendedor.

Criatura volvió a Montevideo con una buena noticia, porque consiguió que la destacada editorial Waldhuter aceptara incorporar varios títulos de su colección a su elogiado catálogo. Para muchos libreros, es el mejor de Argentina.

Martín Fernández, director de Hum y Estuario, es optimista con la noticia, pero también cauteloso. Dice que luego de una favorable reunión con Waldhuter, su editorial y otras colegas uruguayas (como Aguaclara) decidieron llevar libros, pero que también saben que es una arriesgada apuesta económica en un momento en que los argentinos no tienen un buen poder de compra. Por eso pretenden acordar ciertas medidas para que el negocio no resulte negativo, "no queremos mandar un volumen grande y que luego quede en la nada", explica.

Antes de que el gobierno kirchnerista impusiera condiciones de importación que perjudicaron a las editoriales uruguayas, los libros de Hum y Estuario se vendían en Buenos Aires, en Córdoba, en Jujuy y hasta en Chaco. En la librería Ateneo, la más grande de América Latina, los autores uruguayos tenían un espacio destacado. Ahora, entre sus 200.000 obras solo quedan un par de ejemplares de Hum.

Debret Viana, escritor argentino y encargado de la sección Narrativa, recita de memoria que Eduardo Galeano, Mario Levrero, Ercole Lissardi y Gustavo Escanlar (considerado el nuevo mito de las letras charrúas), figuraban entre los uruguayos más pedidos por los clientes. "La poesía de Mario Benedetti está agotada desde hace tres años y es casi imposible de conseguir", dice.

Las letras uruguayas también lideran otro top cinco: cada mes Eduardo Galeano pelea el primer puesto de libros robados con Stephen King. Este librero se anima a pronosticar que en poco tiempo, cuando vuelvan a entrar libros uruguayos al mercado vecino, Mario Levrero integrará este ranking. Un puesto añorado por varios autores que sueñan con ver sus obras cruzando fronteras.

Un balance color gris, casi negro.

Los medios argentinos dicen que, a ojo, a la edición número 42 de la Feria fue menos gente que a las anteriores (a no ser el sábado, cuando el youtuber Germán presentó su libro). Aunque los resultados finales del balance estarán recién en un mes, las distribuidoras consultadas evalúan que las ventas bajaron entre un 10% y un 20% en comparación con el 2015. ¿Por qué? Porque el poder de compra disminuyó debido a la inflación y porque el aumento del valor del dólar encareció un 60% el precio de los libros importados. Para afrontar la crisis de ventas, varias editoriales se juntaron y compartieron stand. Según algunos distribuidores el libro se convirtió en un artículo de lujo.

Cuatro voces de, quizás, una nueva generación.

Blanca Rodríguez faltó a su puesto de trabajo en Subrayado para moderar por primera vez una mesa en la Feria argentina. Con un tono de voz mucho más descontracturado del que le conocemos, introdujo a los autores convocados como posibles representantes de una nueva generación literaria. "En ellos encontré mucho de novedoso", le dijo al público. Le tocó a González Bertolino (autor, entre otros, de El increíble Springer, editado en Argentina) romper el hielo de la primera pregunta, "por qué escribe", y su respuesta terminó con aplausos. Acevedo Kanopa, autor de la premiada Historia de nuestros perros habló acerca de su método de escritura, mientras que la jovencísima Cynovich, autora de El síndrome de las ciudades hermosas mencionó cómo su gustó por el cine la inspiró a buscar un espacio físico para situar su relato. Andrea di Candia, autora de La partida, mencionó cómo fue su relación con la lectura y cómo su universo familiar la inspiró a escribir esta novela.

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