FOTOGALERÍA

Instantáneas de ficciones sin tiempo ni espacio

Muestra de fotos de Pablo Bielli en Fundación Unión.

Foto: Pablo Bielli
Foto: Pablo Bielli
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Foto: Pablo Bielli
Foto: Pablo Bielli
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Foto: Pablo Bielli

Ficciones anacrónicas la muestra del fotógrafo Pablo Bielli en Fundación Unión reúne material de dos proyectos: Ficciones anacrónicas y Anónimos y solos, un libro con 33 historias.

Esa conjunción se puede ver en Fundación Unión (Plaza Independencia 737) donde hoy a las 18:00 habrá una charla con Bielli sobre el proceso creativo detrás de estas Ficciones anacrónicas.

La muestra está abierta hasta el 31 de mayo de lunes a viernes de 11:00 a 19:00.

Pablo Bielli. Foto: Gerardo Pérez
Pablo Bielli. Foto: Gerardo Pérez

"La idea es contar historias inventadas de personajes ficcionados y que están fuera de su tiempo y espacio", le dice Bielli a El País. Para eso combina, por ejemplo, personajes con vestuarios de época en ambientes modernos.

"Eso me da cierta libertad de viajar en qué cuento y cómo lo cuento", dice. Allí se puede ver desde un sacerdote pedófilo a una nazi autoinmolándose, en una muestra que denuncia desde imágenes que no siempre son explícitas. Muchas de las fotos, todas en digital, están intervenidas con tintas al agua y acrílico diluido.

"El soporte fundamental es la fotografía", dice Enrique Badaró Nadal en el texto que acompaña la muestra. "Esta es intervenida por pinturas, tintas, esgrafiado, collage, provocando que la muestra exceda lo fotográfico y se proyecte hacia la conformación de otro lenguaje. Un poderoso lenguaje de mancha o de trazo que nos permite, por momentos, intuir una escritura pictográfica"

—A veces, cuando veo fotos así intervenidas, pienso en si el artista no confía en la foto por sí misma.

—No es eso. Es que me gusta aportarle algo con el color, me gusta mucho el velo, el romper, el tapar, el resaltar algunas zonas. Hace 20 años que lo hago.

Hay algo en las fotografías de Bielli de puesta en escena. "Trabajé mucho tiempo en publicidad donde tenía que crear escenas parecidas a estas", dice. "Y ahora uso esa cabeza pero más en lo poético buscando contar historias". Esa puesta en escena genera un espacio ominoso en el que los personajes son como fantasmas.

Bielli se inició en la fotografía en 1987 y fue reportero gráfico de medios locales e internacionales. Ha presentado cuatro exposiciones individuales, y participado en más de 45 muestras colectivas.

—Algunas fotos parecen fotogramas de una película...

—En realidad y si ves los brutos, están contados como cinematográficamente. La idea original era generar esto con video pero me di cuenta que los videos me complicaban.

—¿Cuánto te lleva hacer una exposición?

—Un montón. Más que nada porque arranco de cero: me encuentro con unos garabatos míos, voy al Solís y veo los vestuarios y a partir de allí, cruzo mis ideas con los vestuarios y después ver a quién le pongo cada cosa, dónde y cómo. Empecé hace dos años.

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