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La historia en acuarelas de un pintor uruguayo

La muestra sobre Besnes e Irigoyen que preparó el Cabildo

Besnes e Irigoyen
Una obra de Besnes e Irigoyen dedicada al gobierno de la Provincia Cisplatina. Foto: difusión

Nelson Di Maggio fue quien rescató a Juan Manuel Besnes e Irigoyen del grupo de pintores viajeros, para transformarlo en el primer pintor uruguayo. Puede resultar desafiante dar ese gran título a un español que llegó con 20 años, en 1809, desde San Sebastián, una ciudad del País Vasco, para radicarse en Montevideo, pero para el crítico hay razones suficientes que justifican su hipótesis, y da cuenta de ellas en su libro Juan Manuel Besnes e Irigoyen, primer pintor uruguayo, publicado el año pasado.

Para Alejandro Sequeira, encargado de diseñar el libro, esa declaración por parte de uno de los críticos de arte más importantes del país, permitió redimir al pintor en la memoria uruguaya. “Yo estaba familiarizado con sus acuarelas y su paleta de colores, pero no mucho más, y creo que nos ha pasado a varios dentro del circuito artístico de no conocer realmente a Besnes e Irigoyen”, confiesa el diseñador. Pero cuando Di Maggio lo invitó a ser parte, se metió de lleno y se sorprendió. Algo que sucede no solo acercándose al libro, sino también con la exposición sobre el pintor que hasta fines de marzo estará en el Museo Histórico Cabildo, y que puede visitarse de lunes a viernes entre las 12.00 y las 17.45, y los sábados de 11.00 a 17.00.

Los bocetos que combinan el trazo del dibujo con la suavidad de la acuarela, las obras donde puede verse en esplendor la técnica caligráfica que practicaba con plumas de ganso, y su litografía, transmiten al visitante del Cabildo una de las caras del pintor, su lado de dibujante compulsivo, que iba con su libreta de artista registrando el campo, las batallas de la época y, además, permiten conocer su vínculo con los gobiernos de la época, que lo llevó, entre otras cosas, a ser litógrafo oficial del Estado.

Ese conjunto de obras estuvo guardado por mucho tiempo en el acervo del museo sin exhibirse, y ahora, desde una reestructura de la institución que procura generar narrativas de la historia a partir de las colecciones que por décadas estuvieron archivadas, encontró al público.

Pero para que esa narrativa sea lo más exhaustiva posible, Rosana Carrete, directora de la institución, decidió contextualizarla con obras de otros pintores viajeros -entre las que se encuentran una terraza de Adolphe d’Hastrel o paisajes de Conrad Martens- y generar un diálogo desde lo contemporáneo a partir de la interpretación de Alejandro Sequeira en su rol de artista plástico.

Un español al que su arte lo hizo de otro país

Rosana Carrete resalta la importancia de Juan Manuel Besnes e Irigoyen como un hombre que llegó a Uruguay no solo para quedarse, sino para saber posicionar su trabajo en las esferas políticas. Cuenta que siguió a Fructuoso Rivera y hace énfasis en su labor como litógrafo oficial del Estado, un rol esencial para una época en la que el analfabetismo era tal, que comunicar a través de la imagen democratizaba y acercaba la información a todos. Su acercamiento a la política, su trabajo como soldado y como maestro y, no menos importante, su capacidad de tomar distancia de la mirada eurocentrista que tuvieron muchos de los viajeros, y retratar al Estado, su gente y su campo con una cercanía propia del que lo vive -como relata Nelson Di Maggio en su libro-, fueron motivos suficientes para que Besnes e Irigoyen, que llegó de España a los 20, sea considera uruguayo.

A Sequeira lo que más le impactó fue “Pasquines, lentes, barajas y plumas”, un cuadro de naturaleza muerta de Besnes e Irigoyen que no está en la exposición pero sí en el libro de Di Maggio. Asimismo, decidió construir su interpretación desde dos elementos fundamentales, el caballo y la tipografía. “Los diseñadores no podemos zafar del símbolo, y cuando pensé en los tiempos de Besnes, el caballo se me apersonó como una figura potente. Además, sus miles de letras en una tipografía muy interesante no podían faltar en una interpretación de su obra”, explica el diseñador.

La exposición sobre Besnes e Irigoyen es, para el Cabildo, una forma de contar la historia uruguaya desde la curiosidad y empatía que se genera a partir de un personaje clave y, hasta no hace mucho, olvidado.

Tres muestras que inauguran

Cabrerita
Museo nacional / Jueves a las 19.00

El Museo Nacional de Artes Visuales presenta en su totalidad la donación de cerca de un centenar de obras de Raúl Javiel Cabrera, más conocido como Cabrerita, en la que están presentes las niñas rubias tan reiteradas en su obra, a través de dibujos y acuarelas. La inauguración será este jueves a las 19.00, y desde entonces se podrá visitar de martes a domingos de 13.00 a 20.00, siempre con entrada libre, hasta la primera semana de abril.

En el camino del color
Espacio Impo / Jueves a las 19.00

En el camino del color es la exposición que inaugura el ciclo anual de Espacio IMPO (18 de julio 1373), y sirve para mostrar los trabajos de los participantes del Taller Luis Sei Fong. Es una recorrida por técnicas variadas, que va de la acuarela a la pintura china, o del acrílico al dibujo. Se inaugura este jueves a las 19.00, y luego se puede visitar, con entrada libre, de lunes a viernes de 9.30 a 16.00, por un mes.

Territorio infiltrado
Museo Blanes / Jueves a las 19.30

El Museo Blanes, a días de haber estrenado Papeles y telas de Salvatore Garau, levanta el telón de Territorio infiltrado, de la artista Alejandra González Soca. Se trata de una instalación, o más bien una intervención con telas y demás, sobre una selección de obras escultóricas del museo, con la que González Soca reflexiona sobre distintos asuntos. Desde el jueves, se podrá visitar de martes a domingo, de 12.00 a 18.00.

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