ARTE Y EXPOSICIONES

El gusto de volver a la obra de Milton Schinca

Banda Oriental y un ameno libro sobre el pasado uruguayo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Las pesquisas de Schinca iluminaron la historia nacional. Foto: D. Borrelli

La obra del dramaturgo y escritor Milton Schinca (Montevideo, 1926— 2012) es enorme y abarca poesía, narrativa y crónicas históricas y reflexiones ensayísticas, además del legado que dejó como docente y como periodista en distintos medios escritos y radiales. Ahora, Ediciones de la Banda Oriental ha reeditado Mujeres desconocidas del pasado montevideano, un libro no muy extenso, que en sus 130 páginas contiene múltiples historias asombrosas.

En muchos casos se trata de seres desconocidos, anónimos, pero que el autor logró rescatar para dar luz sobre zonas poco conocidas de la historia local. Esas mujeres que no ocuparon un rol protagónico componen la sustancia de este libro: como el caso de aquella charrúa, sobreviviente de la matanza de Salsipuedes, que es llevada como esclava a Montevideo y separada de su pequeño hijo. O una patriota cantora que en las noches del Montevideo sitiado se pasea más allá de las murallas, entonando provocadoras canciones dirigidas a las tropas españolas. Schinca también evoca la dramática historia de amor entre Nicolás de Vedia y su amada Manuelita, quien espera ansiosa el fin de la guerra.

Así, unas cincuenta historias, recuperadar años atrás gracias a un arduo trabajo de investigación, son presentadas al lector en forma amena, y con riqueza literaria, dado que en Schinca nunca se pierde de vista el sentido estético de la prosa. Desde esa óptica, se libro ofrece breves pantallazos de la historia artiguista, de los años de la Cisplatina, de la vida en tiempos de la esclavitud, saltando entre décadas y décadas, para describir el pasado uruguayo con agilidad.

Pero Schinca aborda también asuntos vinculados con la historia de la vida privada, con los usos y costumbres, con la vida cotidiana, donde aparecen en juego desde las labores de aguja hasta detalles de la moda. En algunos casos el autor apeló a relatos orales, de esos que fueron pasando de generación en generación.

Schinca tuvo una dilatada trayectoria como poeta, dramaturgo y cronista, y estuvo especialmente vinculado al ambiente teatral montevideano, al que se ligó siendo muy joven. Para la escena local escribió numerosas obras teatrales, entre las que se destacan Delmira, Boulevard Sarandí y Guay, Uruguay!, esta última ganadora del Premio Florencio en 1971. En ellas supo aproximarse también a la historia nacional, así como a la sensibilidad femenina, mediante de dispositivos de escritura escénica plenos de creatividad. Autor de una única novela, Hombre a la orilla del mundo (de 1988, sobre la vida de Artigas en su exilio paraguayo), su arduo trabajo en archivos permitió iluminar una rica zona del pasado local.

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