NELSON FERNÁNDEZ

"No es fácil cambiar y renovar en la política"

Entrevista con el periodista, que editó "Una democracia única. Tomo 1. Divisas, ideas y partidos".

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Nelson Fernández. Foto: F. Flores

—¿Cómo nace este libro?

—Con Hugo (Machín) coincidíamos como profesores universitarios, y veíamos que había una necesidad de que los jóvenes tuvieran una buena base de lo que era la política, la historia, la identidad uruguaya. Que había una necesidad de conocer la historia de los partidos, sus figuras, saber diferenciar entre plebiscito y referéndum...

—O sea que es un libro que nace con una intención didáctica.

—Sí. Incluso nuestro primer plan era hacer talleres. Ya habíamos hecho algunos, con otros temas. Pero al final nos decidimos por un libro que era una intención pero que no concretábamos. Y el año pasado, cuando se cumplieron 180 años de las divisas, hice una serie de programas para Nuevo Siglo donde Hugo colaboró con los guiones. Ahí vimos que teníamos mucho material acumulado. Y lo volcamos en este libro. Lo fuimos haciendo a distancia, porque Hugo vive en Medellín.

—La carencia en conocimientos que ustedes detectaron ¿puede responder a que el entramado político uruguayo puede ser particularmente complicado?

—No sé si "complicado". Pero es muy especial ese entramado. En comparación con algunos sistemas políticos en otros países, el uruguayo es particular. Es muy longevo, por ejemplo. Tiene o tuvo reglas electorales muy particulares. Y mientras en otros países los partidos se pueden diluir, en Uruguay no pasa eso. Incluso si se tiene en cuenta el surgimiento del Frente Amplio (FA) en 1971, es así. El FA tiene un origen claro en los anarquistas y el Partido Socialista de 1910. O sea, más allá del año de su fundación, el FA también es un partido con una larga historia.

—¿Eso sigue siendo así o ese cuadro, tan estable, ha entrado en crisis?

—Este no es un libro de historiadores, es de periodistas, pero cuando lo terminamos de hacer nos surgió la pregunta de si todo eso que habíamos visto, de valor histórico, también iba a tener un valor para adelante, hacia el futuro. Porque, por ejemplo, en Uruguay no han prosperado los partidos "ocasionales". Pero ahora hay un nuevo partido, que hay que ver qué suerte va a tener. El uruguayo fue un sistema bipartidista durante muchos años, a partir de 1971 pasó a ser de dos partidos y medio, entre el 94 y 99 fue de tercios, y desde entonces ha sido uno en el cual se reparten las mitades la izquierda y los otros partidos. Ha habido cambios, pero se mantiene una corriente de izquierda y otras variantes. ¿Esto va a cambiar? Hoy hay señales de eso, pero no se sabe si será un cambio permanente.

—¿Sería deseable que cambie?

—Lo que se ha demostrado es que la renovación no es fácil. ¿Por qué? Porque los partidos pesan, las personalidades pesan. En otros países, los que quieren abrirse espacio dentro de un partido, si no lo logran, se van y fundan otro partido. En Uruguay no. Los caudillos, los caciques, los doctores, como les quieras llamar, hacen que esa renovación sea lenta.

—¿Esa renovación depende de la biología?

—Exactamente. Depende también de si alguna figura sufre una derrota tan grande que lo saca fuera de la troya. Pero incluso en esos casos… Hay veces en las que parece que la derrota es tan grande que no habrá chance de seguir y sin embargo permanece. Porque los liderazgos son más fuertes acá que en los sistemas políticos de otros países. Eso se ve cuando uno mira hacia Argentina. Los partidos políticos uruguayos, los bandos, las divisas, tienen un relacionamiento directo con lo que iba pasando en Argentina. Hay un vínculo muy estrecho, porque éramos las Provincias Unidas. Pero las diferencias, sin embargo, también son muy grandes.

—¿Habrá un segundo tomo?

—Sí, se editará este año. Ahí vamos hasta este año, con muchos datos, desde los resultados de todas las elecciones, todos los presidentes y mucho más.

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