LITERATURA

Escritores memorables, pero tirando a ermitaños

El fenómeno de Elena Ferrante tiene antecedentes ilustres.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Cormac McCarthy. El autor de "La carretera" no es amigo de los reflectores. Foto: Reuters.

Los escritores pueden ser célebres y famosos gracias al éxito de sus obras, pero también ser anónimos y huraños, recluyéndose en su obra sin dar entrevistas, ni presentaciones en televisión.

Como Elena Ferrante, una autora cuya identidad es un misterio. Ferrante, cuyas novelas sobre la amistad de dos mujeres en Nápoles la han vuelto un fenómeno editorial, debe en parte su éxito al enigma que rodea su figura: no hay imágenes de ella, ni presentaciones de prensa que permitan conocer el rostro detrás de esta escritora que se recluye en un seudónimo.

"No me arrepiento de mi anonimato. Descubrir la personalidad de quien escribe, a través de las historias que propone, de sus personajes, de los objetos y paisajes que describe, del tono de su escritura, no es ni más ni menos que un buen modo de leer", comentó Ferrante, en la única entrevista que se le realizó, vía mail, al diario Il Corriere della sera.

Pero los especuladores no tardaron en señalar quién podría estar detrás del seudónimo Elena Ferrante. Marco Santagata (novelista y profesor universitario), afirmó que podría ser la profesora universitaria de Nápoles, Marcella Marmo, aunque estas afirmaciones no se han confirmado.

Ferrante tiene un caso similar de extremo anonimato: Thomas Pynchon (autor de Arcoíris de gravedad y Vineland, entre un largo etcétera), quien jamás concedió una entrevista (ni siquiera sus libros tienen una foto suya), lo que acrecienta el estatus de autor huraño. Aunque Pynchon sí ha prestado su voz para la serie Los Simpson, donde aparece con una bolsa en la cabeza.

El colombiano Gabriel García Márquez, afirmó que la literatura es el oficio más solitario del mundo, por lo que muchos autores llevan al extremo esta máxima, y rechazan aparecer en portadas de revistas o televisión. Así, Ferrante, al igual que Pynchon, se une al selecto grupo de autores que cultivan la imagen de escritor huidizo a los reflectores. Una lista que incluye nombres como J.D. Salinger, un autor que logró generar de su ausencia un acontecimiento. El autor de El guardián entre el centeno, alcanzó el estatus de celebridad, pero poco se supo sobre su vida, ya que vivió como un ermitaño. Al igual que Cormac McCarthy (Pulitzer por La carretera), quien ha cultivado la misma imagen, aunque sí dio algunas entrevistas (una cada 10 años, aproximadamente).

Juan Carlos Onetti pasó los últimos años de su vida recluido en una cama. Y ni una invitación de los reyes de España, ni un anfiteatro colmado en La Sorbona de París, lograron que uno de los mayores cuentistas de Uruguay saliera de su auto reclusión. Igual de lejos llegó Elfriede Jelinek, quien no fue a recoger su Premio Nobel de Literatura en 2004, aunque su caso se debía a su fobia social.

Así, el misterio sobre Elena Ferrante y los escritores esquivos de la fama crece con cada lanzamiento editorial. Mientras ellos se refugian en el anonimato que tanto recelan, a los lectores poco parece importarles quién se encuentra detrás de la obra. Si está buena, se lee.

El arcoíris de gravedad

Autor: Thomas Pynchon

Editorial: Tusquets

Precio: 1,107 pesos

La amiga estupenda

Autor: Elena Ferrante Editorial: Lumen

Precio: 520 pesos

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