Entrevista a Fidel Sclavo

“Una cosa mala de hoy es que nadie se aburre”

El reconocido diseñador y dibujante dará mañana una charla en la Facultad de Información y Comunicación

Fidel Sclavo
Fidel Sclavo, sus planes de presente y futuro. Foto: Difusión

Destacado artista plástico uruguayo radicado en Buenos Aires, Fidel Sclavo dará mañana a las 18:30 una charla en el aula magna de la Facultad de Información y Comunicación (San Salvador 1944), en el marco de los 40 años de la Colección Lectores de la Banda Oriental. La charla será la primera de un ciclo con otros invitados, y en ella Sclavo abordará el diseño de portadas de libros, afiches y tapas de discos.

-¿Qué significa para vos haber nacido en Tacuarembó?

-Un amigo decía en broma que la razón por la que Tacuarembó generó tanta gente vinculada al arte, es debido a que uno se aburría mucho. Pero más allá de la broma, creo que también es una razón posible y una fabulosa herramienta, el aburrirse. Una cosa mala de hoy es que nadie se aburre.

-Sería como el lado positivo de las pequeñas localidades...

-Al vivir en Tacuarembó con la sensación de habitar en el fin del mundo, con mis amigos teníamos una avidez de información que seguramente no era la misma de un montevideano, con mayor acceso a lo que quisiera, llegado el caso. Recuerdo ir por las noches con un par de amigos a una especie de colina en las afueras de la ciudad donde debido a esa pequeña altura podía escucharse levemente mejor el sonido de las radios argentinas, que llegaban con bastante interferencia. Pero aún así, entre los ruidos de la radio a la que movíamos la antena incesantemente para recibir mejor la señal, en determinado momento llegaban fragmentos de una nueva canción de Spinetta, a veces solamente un par de líneas de un estribillo, que para nosotros era como haber encontrado el santo grial, luego íbamos recomponiendo por partes, cual rompecabezas que nos iluminaba la vida durante varios días.

-¿Y Montevideo, cómo influyó en tu formación?

-Posibilitó un espectro más amplio de lo anterior, donde satisfacer la curiosidad continua. No todo en el mismo lugar, sino por partes. Pero a esa práctica yo ya estaba acostumbrado por mi búsqueda recurrente en Tacuarembó, de buscar agua en todos los pozos posibles. En esa época la Escuela de Bellas Artes estaba cerrada por la dictadura, debido a eso cursé Facultad de Arquitectura, de la que más que nada aprovechaba su biblioteca, junto a la Artigas-Washington (de la Alianza), el Instituto Goethe, Cinemateca Uruguaya y tantos otros lugares que fueron los responsables de la educación que te ibas haciendo como podías, para armar tu propio Frankenstein personal que te ayudaba como modelo y guía a transitar el camino que querías seguir.

-¿En qué estás trabajando?

-En una serie de acuarelas para una exposición junto a otros artistas sobre El elogio de la sombra, de Tanizaki, que abre en estos días, luego que termina una exposición mía llamada Paisajes imaginarios, en la galería Jorge Mara-La Ruche de Buenos Aires. También trabajo en un libro sobre Susana Thénon, poeta argentina de la generación de Alejandra Pizarnik. La Universidad Tres de Febrero posee todo su archivo y me pidió que elabore una serie inspirada libremente en su poesía. También que diseñe un libro con todo ese material, las pinturas y los originales de sus poemas, que saldrá hacia fines de año.

-¿Cómo influyó tu familia en tu carrera artística?

-Mi padre era químico y un buen lector: de ahí viene mi amor y respeto por la literatura. De mi madre aprendí a disfrutar las diversas variedades de té, mientras escuchaba Albinoni o Vivaldi. Lo que tampoco es menor. Y de ambos, acaso también, el silencio, no siempre pacífico, pero que aprendí a cultivar y no tenerle miedo. De Cuque, mi tío, por encima de todo las afinidades jazzísticas, y a manera de símbolo fue él quien nos regaló a mis hermanas y a mí uno de los primeros discos de los Beatles. Paradójicamente, creo que todo lo visual, la pintura y el diseño me llegaron más por rebote, como consecuencia directa de la veneración a aquellas tapas de discos, álbumes, libros. Donde el mundo prometía ser un lugar hermoso y lleno de posibilidades. Si empezás a tirar del hilo, seguramente mi relación con la imagen viene de allí y tiene en esa memoria lejana su explicación afectiva. No de otro lugar.

-¿En Buenos Aires tenés más campo para tu actividad?

-Todas las ciudades suelen exigirte en similar proporción que te brindan cosas. Te quitan y te otorgan, en la misma medida. El campo es mucho mayor, no solamente debido a la escala y cantidad de gente, sino pues esa gente tiene incorporado el deseo y ‘gimnasia’ de salir. En cuanto a la creación, es una sociedad bastante más activa que reflexiva, por establecer una diferencia entre ambas márgenes del río.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)