NELSON RAMOS

Claraboyas sutiles, frágiles

Un reunión sin antecedentes de su obra en el Museo del Parque Rodó.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Obras de Nelson Ramos en Museo del Parque Rodó. Foto: Marcelo Bonjour

A transitar por las muchas estéticas de la obra de Nelson Ramos (1932-2006) se abocó el Museo Nacional de Artes Visuales. El resultado es una exposición sorprendente, bien instalada, que abarca desde el cuadro en volumen y el dibujo, a la instalación.

Nelson Ramos. Nada del arte le fue ajeno se puede visitar de martes a domingos de 14:00 a 19:00, en Tomás Giribaldi 2283 esquina Julio Herrera y Reissig. Entrada libre.

"Esta es la primera vez que en una exposición uno puede abarcar los períodos más significativos de su obra", dice entusiasmado el curador Ángel Kalenberg, quien recorre las dos salas del museo dedicadas al artista plástico uruguayo como quien camina por su casa, recordando a un amigo.

"Ramos era un hombre que si no se entraba en confianza con él, hablaba poco. Cuando se lograba confianza, era un ser entrañable. En la Escuela de Bellas Artes, donde se formó, lo llamaban el Mudo, porque hablaba poco. Y eso podía dar la sensación de que pudiera no estar muy informado. Sin embargo era un lector compulsivo, por ejemplo, de ciencia ficción", dice el curador al recordar al artista, cuya obra está expuesta en dos grandes salas, con un fuerte sentido del uso del espacio y la fuerza del color.

En la planta baja, el visitante es recibido con las típicas obras de Ramos, quizá las más conocidas. Cuadros en volumen contienen refinadas composiciones, construidas con finas placas y varillas de madera, cartones e hilos. Son sus famosas claraboyas y demás composiciones en pequeñas maderas y materiales sutiles, muchas de ellas con calaveras y temas mortuorios.

"Siempre el tema de la muerte rondaba sus obras, aunque él no tenía un carácter trágico. No era un melodramático. Al revés. La obra de él era catártica", reflexiona Kalenberg, quien incluyó en el montaje evocativos videos que permiten ver al artista en acción. Pero seguramente lo más sorprendente de la exposición está en la planta alta del museo, en la Sala 5, donde una serie de instalaciones y obras de gran formato invitan a tomar contacto con las facetas menos divulgadas de Ramos.

"Con las instalaciones este artista fue un pionero en Uruguay, un innovador. Y tiene algunas que juegan con la línea vertical blanca, que atraviesa las instalaciones, que son negras, y en algunos casos se dislocan. Y apela a la percepción del espectador: desde un punto de vista es una vertical entera y cuando uno se mueve, son fragmentos de vertical", analiza el curador, agregando que si bien el tema de la muerte tiene una gran presencia en la creación de Ramos, también están presentes los motivos y las actitudes lúdicas.

En algunos casos, el gusto por cierto minimalismo. En otros, cierta simbiosis entre lo orgánico y lo geométrico. En unas obras el uso de los colores planos, o de los mil matices del blanco. Junto a enormes instalaciones, objetos en madera dignos de contemplar con detenimiento, como una especie de percha que se funde en un vestido. A veces hay como un guiño a través de un potente juego de absurdo. En pocas palabras, hay muchos detalles para detenerse en esta visita a la obra de Ramos.

"En Estados Unidos, el pop art celebraba el consumismo. Y el pop art que se hizo en Argentina, con Marta Minujín y compañía, son críticos del consumismo, y en esa dirección se ubica también la obra de Ramos. En algunos de sus dibujos no solamente se plantea el tema del consumismo, sino también el de la muerte colectiva. Hay en su obra también un abordaje al tema del extranjero, de la inmigración, que anticipa el tema de los refugiados", comenta el curador sobre esta obra amplia en temas, estilos, técnicas y resoluciones estéticas.

"Desde que Ramos murió, hace diez años, su obra estaba prácticamente fuera de circulación, salvo una exposición que le hizo Ignacio Iturria en su fundación, que era un homenaje a su maestro. Y cuando la obra de un artista no circula, la gente no la busca tanto", explica Kalenberg a la hora de hacer un balance sobre qué lugar ocupa hoy la obra de Ramos en el mercado del arte.

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