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La chica que inspiró al mundo tiene su película

En marzo se estrena el documental Él me llamó Malala.

Davis Guggenheim filmó a Malala Yousafzai durante varias semanas.Foto: FOX
Davis Guggenheim filmó a Malala Yousafzai durante varias semanas.Foto: FOX
Davis Guggenheim filmó a Malala Yousafzai durante varias semanas.Foto: FOX
Davis Guggenheim filmó a Malala Yousafzai durante varias semanas.Foto: FOX
Davis Guggenheim filmó a Malala Yousafzai durante varias semanas.Foto: FOX
Davis Guggenheim filmó a Malala Yousafzai durante varias semanas.Foto: FOX
Davis Guggenheim filmó a Malala Yousafzai durante varias semanas.Foto: FOX
Davis Guggenheim filmó a Malala Yousafzai durante varias semanas.Foto: FOX

Durante su carrera como documentarista, Davis Guggenheim ha seguido de cerca a grandes personajes contemporáneos como Barack Obama, Al Gore y Jimmy Page. Sin embargo, en una conferencia telefónica en la que participó El País, asegura que fue una chica de 15 añosla persona más inspiradora con la que le ha tocado trabajar. Pero no es cualquier muchacha, es Malala Yousafzai, protagonista del documental Él me nombró Malala, que se estrena el 6 de marzo por NatGeo.

"Nunca conocí a nadie con el poder moral y la claridad mental que tiene Malala. Y eso que la conocí cuando tenía tan solo 15 años (ahora tiene 18)", asegura. Y no es de extrañar que sea así.

En 2012 la historia de Malala conmovió al mundo. Activista por la educación de las niñas en Pakistán, fue atacada por un grupo de talibanes (que creen que la educación es solo para los varones), que le dispararon en el rostro y la dieron por muerta. Después de ser internada en un hospital de Rawalpindi donde removieron la bala que tenía alojada en el cuello, cerca de la médula, fue trasladada a Inglaterra donde fue sometida a varias cirugías reconstructivas.

Guggenheim cuenta que se sintió interesado en contar la historia de la joven desde el primer momento. "Me acuerdo de estar viendo las noticias y escuchar de una niña que fue disparada en su autobús escolar y no lo podía creer. Todos estamos acostumbrados a ver noticias terribles en la televisión, pero esta era distinta, ellos cruzaron una línea", dice.

Finalmente Malala se salvó, pero su historia no terminó con esa trágica anécdota. La visibilidad internacional le sirvió para difundir aún más su mensaje de que las mujeres deben educarse para empoderarse, sobre todo en los países islámicos. Esto le valió un Premio Nobel de la Paz en 2014.

Pero, a pesar de eso, no deja de ser una jovencita, una dualidad que el documentarista intentó plasmar en el largometraje. "A veces es una chica pequeña que pelea con sus hermanos y se preocupa de sus deberes escolares, y otras veces la podés ver sentada con Obama preguntándole sobre los ataques con drones, uno de los temas más complicados de su administración", explica.

Uno de los mayores desafíos a nivel visual fue poder plasmar todo aquello que pasó cuando ella aún vivía en Pakistán en video. Pero, como dice el director "a veces los problemas de una película se convierten en la mejor parte", y la animación que decidieron usar para contar ese fragmento de la historia es uno de los puntos fuertes del documental.

Filmado durante 18 meses intensos que Guggenheim compartió con la familia Yousafzai en Gran Bretaña y viajes por Nigeria, Kenia, Abu Dabi y Jordania, este documental es una oportunidad única para conocer a Malala; su padre, Ziauddin; su madre, Toor Pekai; y sus hermanos, Khusal y Atal, quienes ayudaron a forjar la mujer en la que se está convirtiendo.

Por otro lado, el momento del lanzamiento del documental no puede parecer más oportuno.

"Sin dudas la historia de Malala y su padre es una historia muy importante en este momento, cuando estamos hablando sobre inmigración e Islam. Esa conversación que se está dando ahora está muy basada en el miedo, entonces esta inspiradora historia de una familia musulmana puede hacer la diferencia", dice Guggenheim.

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